Kein Williams
Poeta fiel al portal
El rey Itlok tenía una hija
de piel bronce olor canela
a quien cuidaba y quería
como a la perla más bella.
El rey era a la vez curandero
y se encargaba de su pueblo
un día luego de una guerra
en la que ellos vencieron.
Después de saquear el oro
escuchó el llanto de un niño
y antes de que lo maten
él le dio un nuevo destino.
Pues al verlo sintió cariño
y decidió adoptarlo como hijo
y se lo llevó a sus terrenos
y como Guajoj lo bendijo.
Guajoj creció junto a Yura
como hermanos de sangre
pero el destino un día quiso
que empezaran a gustarse.
Un día Itlok les dijo
vayan por yerbas al bosque
necesito hacer medicamentos
para curar a los hombres.
Y como quien nada sospecha
los empujó a lo inevitable
una vez estando solos
ganó el deseo de la carne.
¿Qué hemos hecho Yura?
Los dos somos hermanos
Guajoj, yo no me arrepiento
lo sé bien porque te amo.
Huyamos muy lejos de casa
pues padre sino ha de matarnos
y así se fueron por el bosque
alejándose de su pasado.
Pasaron 5 meses
y su vientre había crecido
Guajoj cultivaba mandioca
y vio a alguien conocido.
Y corrió tras de él
pues era alguien del pueblo
con miedo de que le diga a Itlok
Guajoj le cortó el cuello.
Pero lo que no sabía
es que otro todo había visto
y en menos de una semana
se presentó ante ellos Itlok.
Les prometió perdonarlos
si regresaban a su casa
ambos decidieron creerle
y no notaron la farsa.
Una vez en Qlathu Whapu
les dio a ambos reposo
cuando Yura despertó
vio la cabeza de su esposo.
Itlok dejó que el hermano
de quien Guajoj había matado
se tomara su propia venganza
y su amado fue decapitado.
Y Yura quiso enfrentarlo
pero le dijo eres una infame
que te acostaste con tu hermano
y con un conjuro, la convirtió en un ave.
Pues ella había amenazado
con contarle a todo el pueblo
como a Guajoj habían matado
pero ahora canta sin consuelo.
Al haber sido convertida en ave
en su vientre se comprimió el niño
y como la criatura no pudo nacer
se convirtió su canto en amargo quejido.
Itlok estaba devastado
pero no podía dejarlos impunes
y por las noche lo atormenta
el canto que viene desde las nubes.
El Dios Tatu Tumpa que vio todo
le dijo a Itlok vagarás eternamente
con tu ponzoña arrastrado por el lodo
y convirtió al rey Itlok en una serpiente.
Yura que había perdido la conciencia
volando por el bosque en una tarde
por el hambre atacó con violencia
a la serpiente que era su padre.
Centurias pasaron desde entonces
y en los cuentos de un pueblo perduró
la historia de amor de la niña piel de bronce
que es un ave que nadie ve y dice: Guajojó.
de piel bronce olor canela
a quien cuidaba y quería
como a la perla más bella.
El rey era a la vez curandero
y se encargaba de su pueblo
un día luego de una guerra
en la que ellos vencieron.
Después de saquear el oro
escuchó el llanto de un niño
y antes de que lo maten
él le dio un nuevo destino.
Pues al verlo sintió cariño
y decidió adoptarlo como hijo
y se lo llevó a sus terrenos
y como Guajoj lo bendijo.
Guajoj creció junto a Yura
como hermanos de sangre
pero el destino un día quiso
que empezaran a gustarse.
Un día Itlok les dijo
vayan por yerbas al bosque
necesito hacer medicamentos
para curar a los hombres.
Y como quien nada sospecha
los empujó a lo inevitable
una vez estando solos
ganó el deseo de la carne.
¿Qué hemos hecho Yura?
Los dos somos hermanos
Guajoj, yo no me arrepiento
lo sé bien porque te amo.
Huyamos muy lejos de casa
pues padre sino ha de matarnos
y así se fueron por el bosque
alejándose de su pasado.
Pasaron 5 meses
y su vientre había crecido
Guajoj cultivaba mandioca
y vio a alguien conocido.
Y corrió tras de él
pues era alguien del pueblo
con miedo de que le diga a Itlok
Guajoj le cortó el cuello.
Pero lo que no sabía
es que otro todo había visto
y en menos de una semana
se presentó ante ellos Itlok.
Les prometió perdonarlos
si regresaban a su casa
ambos decidieron creerle
y no notaron la farsa.
Una vez en Qlathu Whapu
les dio a ambos reposo
cuando Yura despertó
vio la cabeza de su esposo.
Itlok dejó que el hermano
de quien Guajoj había matado
se tomara su propia venganza
y su amado fue decapitado.
Y Yura quiso enfrentarlo
pero le dijo eres una infame
que te acostaste con tu hermano
y con un conjuro, la convirtió en un ave.
Pues ella había amenazado
con contarle a todo el pueblo
como a Guajoj habían matado
pero ahora canta sin consuelo.
Al haber sido convertida en ave
en su vientre se comprimió el niño
y como la criatura no pudo nacer
se convirtió su canto en amargo quejido.
Itlok estaba devastado
pero no podía dejarlos impunes
y por las noche lo atormenta
el canto que viene desde las nubes.
El Dios Tatu Tumpa que vio todo
le dijo a Itlok vagarás eternamente
con tu ponzoña arrastrado por el lodo
y convirtió al rey Itlok en una serpiente.
Yura que había perdido la conciencia
volando por el bosque en una tarde
por el hambre atacó con violencia
a la serpiente que era su padre.
Centurias pasaron desde entonces
y en los cuentos de un pueblo perduró
la historia de amor de la niña piel de bronce
que es un ave que nadie ve y dice: Guajojó.
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