Ronald Bonilla
Poeta asiduo al portal

Ya no soy el lobo
que atisbaba aullando en tu ventana.
Una noche quitaste la cancela
de la puerta de atrás
y otra abriste el pórtico
para que entrase sin ser visto,
luego, una y otra vez,
hasta convertirme en este perro faldero
que eventualmente lame tus tobillos,
que duerme a veces manso a tus orillas
y que a veces emite unos ladridos inseguros
que pretenden protegerte del bullicio
de la calle y del vecino.
Ahora, ya perdida la manada,
olisqueo en la penumbra
tu paso de hembra desvestida
y pongo mi lomo a tu disposición,
para que subas a la antigua terraza
de tus mórbidos recuerdos.
Sólo que entonces,
más entonces que ahora,
escapo por el tímido boquete para el gato
y salgo en pos de las lobeznas
que oscuras aguardan en sus tórridos zaguanes,
así vuelvo a ser el lobo de los viernes,
o el trece de esa calle que hirsuto
levanta las faldas de las idas colegialas
con el viento.
De mi libro LOS ÚLTIMOS CUERVOS
Tercer lugar Certamen Brunca 2012
De pronta publicación en la EUNED