Capasa
Poeta que considera el portal su segunda casa
La Leyenda sobre El Cristo de la Espiración "El Cachorro de Tiana"
Era el siglo diecisiete
y por el barrio de Triana,
vivía un guapo gitano
que “El Cachorro” se apodaba
Del color de la canela
era su cara gitana,
Su pelo, de negro endrino,
cayendo como cascada.
El talle de fino junco,
frágil figura quebrada,
con esa gracia y donaire
que hace honor a su raza.
La guitarra entre sus manos,
Campana dulce y templada,
era repique de gloria
al compas de su garganta.
Por el bebían los vientos,
la gitana de la cava
y soñaban con rendirse
en brazos, de enamoradas.
Pero “El Cachorro” tenía,
pasado el puente de barca,
prisionero el corazón
en una cárcel de nácar.
En el barrio San Vicente
que a escondida, una dama
le daba amores prohibidos,
prohibidos, por ser casada.
Coincidiendo en el tiempo,
cuando esta historia pasaba,
La Hermandad del Patrocinio
funda su casa en Triana.
Pidieron a Ruiz Gijón
escultor de mucha fama.
La Expiración de Cristo
con sus manos la tallara.
El maestro en su taller
la inspiración no encontraba,
quiere que su Cristo llene
de fervor todas las almas.
Echa la capa en sus hombros,
y como una fuerza extraña
sus pasos lo van llevando,
entre las calles de Triana.
¡Olor a muerte en el aire!
El silencio que gritaba,
negras sombras de agonías
en triste noche gitana.
La silueta tenebrosa
de sombreo y negra capa,
por la Cava y los Tejares
iba pidiendo venganza.
Es un caballero hidalgo
de conocida honra y fama,
pregunta por “El cachorro”
que le ha robado su dama.
¡Gritos en el altozano!
Gritos rompiendo la calma.
La luna, fue muda cómplice,
de aquella sombra macabra.
Y un puñal de frio acero
hundía su lengua de plata,
en el pecho del gitano.
Y su vida se llevaba.
El rictus de la agonía
dibujo muerte en su cara,
quebrando aquel fino junco,
por amor, odio y venganza.
Ruiz Gijón entre las gentes
Cruza con él la mirada
¡Cristo de la Expiración,
por fin, ya tengo tu cara!
¡Oh tarde del Viernes Santo!
Tarde de Semana Santa,
olor a incienso y azahar
en la tarde sevillana.
La hermandad del Patrocinio
cruza en silencio la Cava,
murmullos y rezos se oyen,
saetas los gitanos cantan.
Una llorosa voz grita
dejando la sangre helada.
¡ “El Cachorro” “El Cachorro”!
¿Acaso no veis su cara?
Y fue en esos momentos
cuando el barrio bautizara.
Al Cristo de la Expiración
como El Cachorro de Triana
diciembre 1993
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