Alberto Alcoventosa
Poeta adicto al portal
Por mucho que tus cuerdas,
sin nadie que las taña,
injusto sueño duerman
silentes y olvidadas
en las continuas vueltas
del carrusel que es alma
y vida del poeta,
decirte bien quisiera
que cuando los capullos
broten en primavera,
y el ave con su arrullo
acune a sus polluelas,
Alguien, de nuevo, asirá la pluma
reclamando de tus sublimes cuerdas
que le sirvan de inspiración y musa.
Después, despertarás, ¡bendita lira!
y nos deslumbrarás con tu sonrisa.
sin nadie que las taña,
injusto sueño duerman
silentes y olvidadas
en las continuas vueltas
del carrusel que es alma
y vida del poeta,
decirte bien quisiera
que cuando los capullos
broten en primavera,
y el ave con su arrullo
acune a sus polluelas,
Alguien, de nuevo, asirá la pluma
reclamando de tus sublimes cuerdas
que le sirvan de inspiración y musa.
Después, despertarás, ¡bendita lira!
y nos deslumbrarás con tu sonrisa.