La llave de la luz

Quinta

Poeta recién llegado
Fantaseas.
La llave de la luz sigue escondida en un rincón
de esta pequeña y desolada habitación.
La puerta al paraíso está cerrada.
Y nadie
la va a abrir para ti, pequeño monstruo.

Aunque les digas a todos lo que hiciste y te arrepientas.
Aunque vuelvas a llorar como un niño en su cuna.
Aunque tengas que dejar la luz del cuarto encendida
porque te dan miedo los monstruos de la oscuridad.

Nadie te va a creer,
y nadie te va a salvar.

Solo los recuerdos decoran las paredes de tu mente,
tu sonrisa está manchada de soberbia,
ni siquiera te dignaste a ocultar los lunares de tu piel,
las marcas oscuras grabadas a fuego de odio.
En tu cabeza solo existe esa palabra,
sacrificio.
Nada ni nadie puede vencer al titán
que se alimenta de la sangre de aquellos que suplicaban.

Nada ni nadie caerá en esta guerra
sino es por la acción de tus manos...
pero el monopolio se te acaba, pequeño monstruo,
y tu hora está llegando.

Ahora que todo parece haberse detenido,
ahora es el momento en el que te dignas a mirar atrás,
ves los rostros de aquellos a los que hubiste conocido
en un tiempo tan lejano -un tiempo de miedo,
un tiempo de sombras, horror y tierra seca
sobre la que dormías.
Todo estuvo bien cuando escapaste,
todo estuvo bien cuando ellos te rogaron
que volvieras a sus brazos, que te amaban,
y no los escuchaste.

Te alejaste, caminando, tus huellas sobre el vacío.

Nada ni nadie volverá a echarte de menos.
Nada ni nadie caerá otra vez en ese error.

Nada ni nadie se postrará sobre tu tumba
a dejarte un ramo de flores limpias
que encubran el hedor de tus pecados.

Aun dentro de ese cofre donde la luz no puede llegar
seguirás manipulando a la historia y a la muerte...
sin embargo, eso ya no importará,
pues solo tú, y tus restos, sufriréis las consecuencias.

La fe que despertaste no podrá salvarte.
No te sacarán de esta pequeña habitación.
La llave de la luz está escondida en alguna parte,
pero tú no te puedes mover.
Alzas los ojos al cielo preguntando por qué,
por qué no te has fundido aún en tu materia,
la densa oscuridad que te rodea.
Alzas los ojos al cielo preguntando por qué,

preguntando si nos amaste, si nos amaste alguna vez.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba