La llegada a Lete Lasa.

Lepre

Poeta recién llegado
Estaba sola y a oscuras.
Oculta, paralizada,
buscandome a tientas,
y mis manos no palpaban
sino el torbellino sepulcral
que atraía todo
hacia el centro
de la sombría y lúgubre estancia...
aunque solo estaba yo.
Y atrapada, encogida,
temblorosa pero ardiente
surgía en mí
una melodía brillante.
Algo tan ínfimo
que no sospechaba
que estaba cobrando
la mayor de las fuerzas.
Me levanté, me libré
de mi posición fetal,
abrí los brazos.
Algo me cegó,
una humareda esmeralda
brillante, radiante
me envolvía.
Se descompuso en luces
y millones de colores
que jamás había contemplado.
Un sendero se formaba
al ritmo de mis pasos
por una vasta y vivaz jungla
en la que la lucidez
creaba ondas
intentando detener mi avance.
Haciendo un leve gesto
con mis brazos apartaba
toda la vegetación de mi camino.
De pronto lo vi.
Unas doradas colinas
bajo la luz de tres soles,
el cesped sobre ellas
ondeaba centelleante,
y a lo lejos,
como una mera ilusión lúcida
avistaba por vez primera
la más imponente urbe
jamás soñada.
Despertó, surgió de la tierra
frente a mis temblorosos ojos,
las paredes se alzaban
sin cesar
hasta más allá
de donde alcanzaba la vista,
se extendía por el horizonte
brillando en su esplendor.
Altas torres basálticas
y construcciones
de formas incomprensibles
con un intenso color púrpura.
Crecía, crecía
se creaba por sí misma
hasta el infinito,
su opulento porte me maravillaba,
me hipnotizaba,
se reflejaba en mis pupilas
creando sensaciones inefables.
Un mundo incesante,
sentía que me levantaba con él,
soñaba con poseerlo
y con pertenecer a él.
Y sus puertas abiertas
de par en par
se hallaban frente a mí
invitándome a pasar.
Al cruzar el umbral
una neblina de infinitos tonos
comenzó a serpentear
a mi alrededor,
junto a mis pies,
ante mí.
Infinitos ojos me observaban
con absoluta devoción:
El viajero había llegado al fin
a su ansiado destino.
 
Estaba sola y a oscuras.
oculta, paralizada,
buscandome a tientas,
y mis manos no palpaban
sino el torbellino sepulcral
que atraía todo
hacia el centro
de la sombría y lúgubre estancia...
aunque solo estaba yo.
Y atrapada, encogida,
temblorosa pero ardiente
surgía en mí
una melodía brillante.
Algo tan ínfimo
que no sospechaba
que estaba cobrando
la mayor de las fuerzas.
Me levanté, me libré
de mi posición fetal,
abrí los brazos.
Algo me cegó,
una humareda esmeralda
brillante, radiante
me envolvía.
Se descompuso en luces
y millones de colores
que jamás había contemplado.
Un sendero se formaba
al ritmo de mis pasos
por una vasta y vivaz jungla
en la que la lucidez
creaba ondas
intentando detener mi avance.
Haciendo un leve gesto
con mis brazos apartaba
toda la vegetación de mi camino.
De pronto lo vi.
Unas doradas colinas
bajo la luz de tres soles,
el cesped sobre ellas
ondeaba centelleante,
y a lo lejos,
como una mera ilusión lúcida
avistaba por vez primera
la más imponente urbe
jamás soñada.
Despertó, surgió de la tierra
frente a mis temblorosos ojos,
las paredes se alzaban
sin cesar
hasta más allá
de donde alcanzaba la vista,
se extendía por el horizonte
brillando en su esplendor.
Altas torres basálticas
y construcciones
de formas incomprensibles
con un intenso color púrpura.
Crecía, crecía
se creaba por sí misma
hasta el infinito,
su opulento porte me maravillaba,
me hipnotizaba,
se reflejaba en mis pupilas
creando sensaciones inefables.
Un mundo incesante,
sentía que me levantaba con él,
soñaba con poseerlo
y con pertenecer a él.
Y sus puertas abiertas
de par en par
se hallaban frente a mí
invitándome a pasar.
Al cruzar el umbral
Una neblina de infinitos tonos
comenzó a serpentear
a mi alrededor,
junto a mis pies,
ante mí.
Infinitos ojos me observaban
con absoluta devoción:
El viajero había llegado al fin
a su ansiado destino.


Hermosa descripción haces de ese salir y renacer. De ese dejar atrás y volver a creer y crecer....


Bellísimo!
 
Estaba sola y a oscuras.
oculta, paralizada,
buscandome a tientas,
y mis manos no palpaban
sino el torbellino sepulcral
que atraía todo
hacia el centro
de la sombría y lúgubre estancia...
aunque solo estaba yo.
Y atrapada, encogida,
temblorosa pero ardiente
surgía en mí
una melodía brillante.
Algo tan ínfimo
que no sospechaba
que estaba cobrando
la mayor de las fuerzas.
Me levanté, me libré
de mi posición fetal,
abrí los brazos.
Algo me cegó,
una humareda esmeralda
brillante, radiante
me envolvía.
Se descompuso en luces
y millones de colores
que jamás había contemplado.
Un sendero se formaba
al ritmo de mis pasos
por una vasta y vivaz jungla
en la que la lucidez
creaba ondas
intentando detener mi avance.
Haciendo un leve gesto
con mis brazos apartaba
toda la vegetación de mi camino.
De pronto lo vi.
Unas doradas colinas
bajo la luz de tres soles,
el cesped sobre ellas
ondeaba centelleante,
y a lo lejos,
como una mera ilusión lúcida
avistaba por vez primera
la más imponente urbe
jamás soñada.
Despertó, surgió de la tierra
frente a mis temblorosos ojos,
las paredes se alzaban
sin cesar
hasta más allá
de donde alcanzaba la vista,
se extendía por el horizonte
brillando en su esplendor.
Altas torres basálticas
y construcciones
de formas incomprensibles
con un intenso color púrpura.
Crecía, crecía
se creaba por sí misma
hasta el infinito,
su opulento porte me maravillaba,
me hipnotizaba,
se reflejaba en mis pupilas
creando sensaciones inefables.
Un mundo incesante,
sentía que me levantaba con él,
soñaba con poseerlo
y con pertenecer a él.
Y sus puertas abiertas
de par en par
se hallaban frente a mí
invitándome a pasar.
Al cruzar el umbral
Una neblina de infinitos tonos
comenzó a serpentear
a mi alrededor,
junto a mis pies,
ante mí.
Infinitos ojos me observaban
con absoluta devoción:
El viajero había llegado al fin
a su ansiado destino.

Paréceme que nos ofreces la salida de este de este mundo y la llegada al paraíso soñado. Inefable composición.

u_3fa09976_zpsfebf5bc5.gif
 
NUEVO TALENTO


(Seleccionado por la administración entre

usuarios con menos de un mes en el portal

o menos de 40 TEMAS publicados)

abrazo.bmp


¡FELICIDADES!
BIENVENIDO A ESTA CASA
MUNDOPOESIA.COM
 
Estaba sola y a oscuras.
Oculta, paralizada,
buscandome a tientas,
y mis manos no palpaban
sino el torbellino sepulcral
que atraía todo
hacia el centro
de la sombría y lúgubre estancia...
aunque solo estaba yo.
Y atrapada, encogida,
temblorosa pero ardiente
surgía en mí
una melodía brillante.
Algo tan ínfimo
que no sospechaba
que estaba cobrando
la mayor de las fuerzas.
Me levanté, me libré
de mi posición fetal,
abrí los brazos.
Algo me cegó,
una humareda esmeralda
brillante, radiante
me envolvía.
Se descompuso en luces
y millones de colores
que jamás había contemplado.
Un sendero se formaba
al ritmo de mis pasos
por una vasta y vivaz jungla
en la que la lucidez
creaba ondas
intentando detener mi avance.
Haciendo un leve gesto
con mis brazos apartaba
toda la vegetación de mi camino.
De pronto lo vi.
Unas doradas colinas
bajo la luz de tres soles,
el cesped sobre ellas
ondeaba centelleante,
y a lo lejos,
como una mera ilusión lúcida
avistaba por vez primera
la más imponente urbe
jamás soñada.
Despertó, surgió de la tierra
frente a mis temblorosos ojos,
las paredes se alzaban
sin cesar
hasta más allá
de donde alcanzaba la vista,
se extendía por el horizonte
brillando en su esplendor.
Altas torres basálticas
y construcciones
de formas incomprensibles
con un intenso color púrpura.
Crecía, crecía
se creaba por sí misma
hasta el infinito,
su opulento porte me maravillaba,
me hipnotizaba,
se reflejaba en mis pupilas
creando sensaciones inefables.
Un mundo incesante,
sentía que me levantaba con él,
soñaba con poseerlo
y con pertenecer a él.
Y sus puertas abiertas
de par en par
se hallaban frente a mí
invitándome a pasar.
Al cruzar el umbral
una neblina de infinitos tonos
comenzó a serpentear
a mi alrededor,
junto a mis pies,
ante mí.
Infinitos ojos me observaban
con absoluta devoción:
El viajero había llegado al fin
a su ansiado destino.
Viajar desde esas formas donde se aprecia como
un renacer en otro undo soñado. excelente.
saludos amables de luzyabsenta
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba