La llegada de Simón

Orfelunio

Poeta veterano en el portal
La llegada de Simón

Cuando llegó Simón, más tarde apodado el cura,
no había en el pueblo religión alguna.
Los hombres y mujeres eran felices a su manera
que no era otra que la natural solera.
Pasaban las noches y llegó Simón
predicando alegre a un solo Dios.
Y les dijo éste que la creencia
se alimenta dentro de la complacencia.
Una vez creído el llamado cura
se produjo un cambio de toda estructura.
Ya se vieron casas con su cruz tallada
en formato piedra sobre la calada.
Uno a uno puso su grano de arena
y construyó la iglesia según su alma en pena.
Unos fueron budas y otros musulmanes
otros los cristianos y otros sin altares.
Cada casa era un pasillo al fondo
con el secretismo que lleva a Macondo.
Con esta empresa sacra Simón pidió cordura
al ver que en viejas casas los cristos se tatúan.
No habrá imagen santa en esta nueva era
solo la salvaje santa y prematura
natural, divina, y genial cultura.
Y llamaron santo al santo melón,
a la santa fresa, al santo cerezo,
a los santos robles, a san camaleón,
al santo borrico, al santo lechón,
a santa paciencia y a la santa flor.
Pero el mundo no era santo
y muy pronto la campana prohibitiva se escuchó
protestando otros credos que no daban su canción.
Al día siguiente no solo campanas sino un repiquete
nos daba la hora desde el minarete.
El ateo dijo que esto se acabó
ya empezaba el mudo con la rebelión
a alejarse mundo con la religión.
 

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