Albertojjs
Poeta fiel al portal
El verano resiste su ida
a la imponente vuelta del otoño.
Hay nubes con trajes de novia
desfilando en la pasarela azul.
Arden los termómetros en las playas
y no hay ni rastro del aire
para subsanar el fuego que se respira.
El mar está dócil,
tan transparente
que clarifica sus ansias
por desobedecer a la Luna,
la visión de peces que suplen su soledad.
Tan fresca,
que osa desafiar el poder del Sol.
Mientras,
las hojas muestran su afán de rebeldía
posturándose en contra
del natural desahucio de sus ramas.
Todavía conservan
la lucha eterna de los árboles,
la inigualable fuerza de sus tallos
y el color de su juventud.
¡Apuremos pues las migajas del calor!
antes de que estas nubes angelicales
adopten el grisáceo tono de los ciclos,
y arrastren con la crueldad del viento
nuestros sueños por el asfalto.
a la imponente vuelta del otoño.
Hay nubes con trajes de novia
desfilando en la pasarela azul.
Arden los termómetros en las playas
y no hay ni rastro del aire
para subsanar el fuego que se respira.
El mar está dócil,
tan transparente
que clarifica sus ansias
por desobedecer a la Luna,
la visión de peces que suplen su soledad.
Tan fresca,
que osa desafiar el poder del Sol.
Mientras,
las hojas muestran su afán de rebeldía
posturándose en contra
del natural desahucio de sus ramas.
Todavía conservan
la lucha eterna de los árboles,
la inigualable fuerza de sus tallos
y el color de su juventud.
¡Apuremos pues las migajas del calor!
antes de que estas nubes angelicales
adopten el grisáceo tono de los ciclos,
y arrastren con la crueldad del viento
nuestros sueños por el asfalto.
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