Rigel Amenofis
Poeta que considera el portal su segunda casa
La llegada del silencio
Antes aun del primer número
del tiempo, de la primera
nota de música cósmica,
fundamentos y sonidos
primigenios gravitando;
entonces aconteció
el prodigio señalado
en la esencia pura de los elementos:
una larga sucesión
de prístinas resonancias
se trocaron en palabra,
la palabra se hizo Verbo
y con un acto ad libitum
creó el mundo
al expresar su intención.
Luego engendró su morada
más allá de las estrellas,
allende el amplio universo;
denominándola cielo,
con una puerta de entrada
cuya llave era la voz:
el vocablo que pronuncia
los conjuros consagrados
y la cifra rítmica de la poesía.
Separó los componentes
elucidando atributos;
el profuso, oscuridad,
del minúsculo, la luz
que emanaba sin propósito,
ni siquiera una matita
que aprehendiera sus singularidades..
II La era sonriente
Siguió la edad reseñada
en las crónicas del mundo,
donde decir mariposa
o arcoíris era una invocación
colorida semejante
a la esencia de la aurora;
estíos e inviernos suaves
se nombraban en los cantos,
como pétalos mentando
los recovecos del día,
eufonías musicales
adornando la metáfora;
cimborrio de obsidiana,
muchas lentejuelas cuánticas
y una sibila plateada,
aunada a la misma bóveda;
todos, dando una definición a los besos
y afectos de los amantes...
III La llegada del silencio
Al final, llegó el silencio
con clara dicción de viento
y presencia transparente,
el mundo se fue quedando vacío:
pues quedaron sin denominación
el tiempo, la rosa, la luz y el amor.
La oscilación azarosa
de su cabello de lluvia
auguraba una era triste,
su mirada milenaria
quiso tragarse el planeta,
que se metamorfoseó
en un dibujo impreciso
en el iris de sus ojos.
Emanaciones de ausencia
y cielos que ya no son
firmamentos,
al ser despojados de sus luminarias,
comenzaron a poblar
los recuerdos.
Para ese crucial momento
carecía de sentido
invocar, aprehender
o escrutar el horizonte;
ya que todos los prodigios
y misterios
disfrazaban sus enigmas.
En el sentimiento y la percepción
apareció una congoja
sosegada,
que ascendía
como la humareda de cientos de hogueras
ante la certeza del inescrutable
desenlace.
En muchos de los espíritus
rezumaba la conciencia
de que el mundo agonizaba.
Escondidos,
tras el cristal de las sombras,
barruntaron
que de tantas maravillas;
nada más subsistirían
el cuaderno estropeado
de los designios del Verbo,
las leyendas de los bosques
y alguna interpretación
diáfana de la existencia
sin un pensamiento que la percibiera.
... Fue entonces cuando surgió
la lírica, sin poetas
que en sus versos la cantasen.
2 febrero 2012
Copyright © Derechos reservados ®
Combinacion de versos de cuatro, ocho y doce silabas.
En el principio era el Verbo...
Juan 1.1
I El VerboJuan 1.1
Antes aun del primer número
del tiempo, de la primera
nota de música cósmica,
fundamentos y sonidos
primigenios gravitando;
entonces aconteció
el prodigio señalado
en la esencia pura de los elementos:
una larga sucesión
de prístinas resonancias
se trocaron en palabra,
la palabra se hizo Verbo
y con un acto ad libitum
creó el mundo
al expresar su intención.
Luego engendró su morada
más allá de las estrellas,
allende el amplio universo;
denominándola cielo,
con una puerta de entrada
cuya llave era la voz:
el vocablo que pronuncia
los conjuros consagrados
y la cifra rítmica de la poesía.
Separó los componentes
elucidando atributos;
el profuso, oscuridad,
del minúsculo, la luz
que emanaba sin propósito,
ni siquiera una matita
que aprehendiera sus singularidades..
II La era sonriente
Siguió la edad reseñada
en las crónicas del mundo,
donde decir mariposa
o arcoíris era una invocación
colorida semejante
a la esencia de la aurora;
estíos e inviernos suaves
se nombraban en los cantos,
como pétalos mentando
los recovecos del día,
eufonías musicales
adornando la metáfora;
cimborrio de obsidiana,
muchas lentejuelas cuánticas
y una sibila plateada,
aunada a la misma bóveda;
todos, dando una definición a los besos
y afectos de los amantes...
III La llegada del silencio
Al final, llegó el silencio
con clara dicción de viento
y presencia transparente,
el mundo se fue quedando vacío:
pues quedaron sin denominación
el tiempo, la rosa, la luz y el amor.
La oscilación azarosa
de su cabello de lluvia
auguraba una era triste,
su mirada milenaria
quiso tragarse el planeta,
que se metamorfoseó
en un dibujo impreciso
en el iris de sus ojos.
Emanaciones de ausencia
y cielos que ya no son
firmamentos,
al ser despojados de sus luminarias,
comenzaron a poblar
los recuerdos.
Para ese crucial momento
carecía de sentido
invocar, aprehender
o escrutar el horizonte;
ya que todos los prodigios
y misterios
disfrazaban sus enigmas.
En el sentimiento y la percepción
apareció una congoja
sosegada,
que ascendía
como la humareda de cientos de hogueras
ante la certeza del inescrutable
desenlace.
En muchos de los espíritus
rezumaba la conciencia
de que el mundo agonizaba.
Escondidos,
tras el cristal de las sombras,
barruntaron
que de tantas maravillas;
nada más subsistirían
el cuaderno estropeado
de los designios del Verbo,
las leyendas de los bosques
y alguna interpretación
diáfana de la existencia
sin un pensamiento que la percibiera.
... Fue entonces cuando surgió
la lírica, sin poetas
que en sus versos la cantasen.
2 febrero 2012
Copyright © Derechos reservados ®
Combinacion de versos de cuatro, ocho y doce silabas.
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