A ella vinieran a ver los ángeles
alados y reptantes, asidos,
y hasta el mar calmárase en
cruzar su barca nacarada,
llevada por los soplos de
custodios y diablillos.
Melena al viento como vela y único
ropaje de delirios:
ambrosía de los seres, que
lanzáranle de lirios.
En la costa una doncella
la esperara con abrigo;
a la vera de los árboles y
juncos que doblaran,
a su viso
alados y reptantes, asidos,
y hasta el mar calmárase en
cruzar su barca nacarada,
llevada por los soplos de
custodios y diablillos.
Melena al viento como vela y único
ropaje de delirios:
ambrosía de los seres, que
lanzáranle de lirios.
En la costa una doncella
la esperara con abrigo;
a la vera de los árboles y
juncos que doblaran,
a su viso
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