El ciclamen alumbra mi terraza esta mañana.
El cielo se deslíe incesante,
los charcos se oyen sobre la calle
desde la ventana.
La luz no salio apenas,
pero las gotas de agua
brillan en la mimosa
como si las hubiera adornado
con cuentas de cristal.
Mi pequeño mundo
se engrandece en la terraza.
Es el mundo que quiero y me importa
el que cobija a mi familia
y en el que anida mi alma.
Apacible y sereno lo arrullo,
lo paladeo siempre que puedo
y sueño con su tenue música
que componen todos los ruidos.
Agradezco esta bondad,
no pienso en el mañana,
cada día llega
disfrazado de madrugada.
El cielo se deslíe incesante,
los charcos se oyen sobre la calle
desde la ventana.
La luz no salio apenas,
pero las gotas de agua
brillan en la mimosa
como si las hubiera adornado
con cuentas de cristal.
Mi pequeño mundo
se engrandece en la terraza.
Es el mundo que quiero y me importa
el que cobija a mi familia
y en el que anida mi alma.
Apacible y sereno lo arrullo,
lo paladeo siempre que puedo
y sueño con su tenue música
que componen todos los ruidos.
Agradezco esta bondad,
no pienso en el mañana,
cada día llega
disfrazado de madrugada.