Seisen
Poeta adicto al portal
La loba
Sé tú mi caballero, persígueme en la sombra
cuando se oculte el astro que quema mi alma entera,
expuesta sobre brazos de tierna enredadera
seré tu fiel doncella que entre velos te nombra.
Cuídame con ternura, me asola la locura
si es que llega el rocío de tu cuerpo en el mío,
cascada que derriba mi eterno desvarío
te entregaré mi vida ya falta de cordura.
Me incendio entre tus brazos y estalla el corazón,
locura que tu boca provoca complaciente
la esencia que batalla contraria a la razón.
Sé tú mi caballero forjado en aguardiente
complace mis instintos con fuerza, con tesón.
¡En esa noche plena seré tu loba ardiente!
Sé tú mi caballero, persígueme en la sombra
cuando se oculte el astro que quema mi alma entera,
expuesta sobre brazos de tierna enredadera
seré tu fiel doncella que entre velos te nombra.
Cuídame con ternura, me asola la locura
si es que llega el rocío de tu cuerpo en el mío,
cascada que derriba mi eterno desvarío
te entregaré mi vida ya falta de cordura.
Me incendio entre tus brazos y estalla el corazón,
locura que tu boca provoca complaciente
la esencia que batalla contraria a la razón.
Sé tú mi caballero forjado en aguardiente
complace mis instintos con fuerza, con tesón.
¡En esa noche plena seré tu loba ardiente!
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