BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo me impongo. Destruyo elementos
cotidianos, vean, pasen, los valses acaban
de comenzar. Ditirambos rabiosos, que comen
la dura mano del sintagma, los laúdes acróbatas
preparan sus dulzainas y peligros. Mis manos,
ya callosas de verse muertas, pálidas y furtivas,
acometen el odio con un atónito delirio asesino.
Mis venas, antes arterias diminutas y gloriosas,
se sobreponen a lamentos, gestaciones, fetos y náuseas.
Mirad, cómo los valses acaban de comenzar.
Mi estigma personal, las luchas combativas,
los rayos deplorables, la literatura abolida,
los mensajes con su escroto, las mandíbulas deterioradas:
todo, pasa por este suicidio de cárceles e ignominia.
Mirad, como duermen los ejercitantes del vals.
La primavera asola las habitaciones, los forasteros
especulan y me alientan, toman mi mano para seccionarla,
lamen mi culo con grietas de tanto aposento ruinoso.
Mis sombras, mis latidos energúmenos, la lasciva compulsión.
Todo, acaba de comenzar, vals ingenuo de la materia nativa.
©
cotidianos, vean, pasen, los valses acaban
de comenzar. Ditirambos rabiosos, que comen
la dura mano del sintagma, los laúdes acróbatas
preparan sus dulzainas y peligros. Mis manos,
ya callosas de verse muertas, pálidas y furtivas,
acometen el odio con un atónito delirio asesino.
Mis venas, antes arterias diminutas y gloriosas,
se sobreponen a lamentos, gestaciones, fetos y náuseas.
Mirad, cómo los valses acaban de comenzar.
Mi estigma personal, las luchas combativas,
los rayos deplorables, la literatura abolida,
los mensajes con su escroto, las mandíbulas deterioradas:
todo, pasa por este suicidio de cárceles e ignominia.
Mirad, como duermen los ejercitantes del vals.
La primavera asola las habitaciones, los forasteros
especulan y me alientan, toman mi mano para seccionarla,
lamen mi culo con grietas de tanto aposento ruinoso.
Mis sombras, mis latidos energúmenos, la lasciva compulsión.
Todo, acaba de comenzar, vals ingenuo de la materia nativa.
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