La escalera tiene a la luna rota
entre los peldaños de agua y piedra.
Salpican luces y gotas
mientras subo a la noche
casi a ciegas.
El salón caliente con su boca de fuego
canta despacio cuando entro,
y me siento para que mis manos frías
aleteen en la boca abierta.
Me salpica la luna
llena de pensamientos,
se quiere arremolinar en mis pies
como espejitos de acero.
Espera su turno para entrar
y acurrucarse cerca del fuego;
pero es de noche en mi corazón
y la luna es fría,
bonita como una diosa,
y con el alma inalcanzable
como una loca.
La quiero lejos
asomada a la tapia del corral,
colgada de las nubes rojas,
nadando en las rayas del mar…
pero no en mi casa.
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entre los peldaños de agua y piedra.
Salpican luces y gotas
mientras subo a la noche
casi a ciegas.
El salón caliente con su boca de fuego
canta despacio cuando entro,
y me siento para que mis manos frías
aleteen en la boca abierta.
Me salpica la luna
llena de pensamientos,
se quiere arremolinar en mis pies
como espejitos de acero.
Espera su turno para entrar
y acurrucarse cerca del fuego;
pero es de noche en mi corazón
y la luna es fría,
bonita como una diosa,
y con el alma inalcanzable
como una loca.
La quiero lejos
asomada a la tapia del corral,
colgada de las nubes rojas,
nadando en las rayas del mar…
pero no en mi casa.
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