Otra vez la luz del otoño
humilde y fría
se cuela en mi casa.
Hoy no me arrastra al sur,
me ata a las maderas de la casa.
Pequeña y callada
se resbala en el suelo
por las cortas tardes,
por el silencio de las horas
por el callejón de mi alma.
La luz del otoño que enreda mi vida,
me espera acostada
en el suelo del cuarto
al lado de la gata,
dormidas sobre las tablas.
Siempre su encuentro me alegra
con un bienestar conocido;
me sorprende su rapidez
en llegar a mi casa,
su astucia en colocarse
en el lugar adecuado
para saludarme antes que la espere,
para colocarse en mi corazón
cuando se escapa de la calle
y acompañarme del sur al norte
como el jazmín y el naranjo.
383
humilde y fría
se cuela en mi casa.
Hoy no me arrastra al sur,
me ata a las maderas de la casa.
Pequeña y callada
se resbala en el suelo
por las cortas tardes,
por el silencio de las horas
por el callejón de mi alma.
La luz del otoño que enreda mi vida,
me espera acostada
en el suelo del cuarto
al lado de la gata,
dormidas sobre las tablas.
Siempre su encuentro me alegra
con un bienestar conocido;
me sorprende su rapidez
en llegar a mi casa,
su astucia en colocarse
en el lugar adecuado
para saludarme antes que la espere,
para colocarse en mi corazón
cuando se escapa de la calle
y acompañarme del sur al norte
como el jazmín y el naranjo.
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