Nommo
Poeta veterano en el portal
Vuelvo a ser el mismo que fui,
a lo largo de varios decenios.
Cuarenta años tengo ya,
mas no por ello frunzo el ceño.
Nací a una temprana edad,
un poco después de los dolores.
Por eso, admiro a mi madre,
por sus continuos favores.
No me quitó la vida, con una navaja.
Tampoco me rajó, usando un sable afilado.
Ni siquiera me asó en el horno,
rodeado de pimientos y papas.
Por eso, hoy en día, celebro estar
vivo y coleando.
Otrora, sí, planeaba mi venganza.
Porque me tocó el asno, como al escudero
Sancho Panza. Pero hoy, con Rocinante,
emprendo la andadura, hacia la ínsula.
Allá, me espera Dulcinea del Toboso.
Seré alcalde de la villa, y para ella, esposo.
Moraleja: " Mucho ruido, y pocas nueces.
Aquí, no se ven grandes milagros.
Solamente reverdece el junco, junto al río.
Mas no se pone grueso y fuerte como un roble. "
a lo largo de varios decenios.
Cuarenta años tengo ya,
mas no por ello frunzo el ceño.
Nací a una temprana edad,
un poco después de los dolores.
Por eso, admiro a mi madre,
por sus continuos favores.
No me quitó la vida, con una navaja.
Tampoco me rajó, usando un sable afilado.
Ni siquiera me asó en el horno,
rodeado de pimientos y papas.
Por eso, hoy en día, celebro estar
vivo y coleando.
Otrora, sí, planeaba mi venganza.
Porque me tocó el asno, como al escudero
Sancho Panza. Pero hoy, con Rocinante,
emprendo la andadura, hacia la ínsula.
Allá, me espera Dulcinea del Toboso.
Seré alcalde de la villa, y para ella, esposo.
Moraleja: " Mucho ruido, y pocas nueces.
Aquí, no se ven grandes milagros.
Solamente reverdece el junco, junto al río.
Mas no se pone grueso y fuerte como un roble. "
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