carlos lopez dzur
Poeta que considera el portal su segunda casa
«... la vida psíquica del protoniño (das urkindliche Seelenleben)...
[...} es conciencia, un ser-para-sí, solo accesible así intersubjetivamente»: Edmund Husserl: Erfahrung und Urteil. Untersuchungen zur Genealogie der Logik. Hamburg, Claassen. 1948
Todo el presente viviente llámalo Vida.
Yo pongo un beso (y aún no lo sabes).
En tu mejilla nacida, propago la retención viviente,
te doy datos, un beso tras otro,
hasta que te sientas unitario y despiertes
a lo que te afecta y a mí, que soy tu madre.
Yo te doy mi corazón que late. Escúchalo.
También fue tu alimento antes que te diera teta.
El tiempo esperó fuera de tí para que el mundo
te dijera: Estás vivo.
Eres un fenómeno homogéneo.
Genética, habitualidad de carne y hueso
y mereces las protoinstituciones,
porque no eres punto pasivo en los trasfondos
del útero y la vida.
Pero yo te anticipé ser latente cuando todos
te creyeron encubierto y velado;
yo te sabía mucho más que el en-sí-mismo
que eres y supe que un día me admitirías como madre
(que se deja desvelar cuando tú te desvelas
porque quieres mi pezón reconstructivo
y hacerte más patente que mi labio cuando te besa
y por lo que en lo latente de tí, surto esperanzas).
Yo confié en tu conciencia
como subjetividad experienciante.
He esperado la efectiva comunicación:
que abras los ojos y legitimes el ser de los dos.
De mi libro Heideggerianas
[...} es conciencia, un ser-para-sí, solo accesible así intersubjetivamente»: Edmund Husserl: Erfahrung und Urteil. Untersuchungen zur Genealogie der Logik. Hamburg, Claassen. 1948
Todo el presente viviente llámalo Vida.
Yo pongo un beso (y aún no lo sabes).
En tu mejilla nacida, propago la retención viviente,
te doy datos, un beso tras otro,
hasta que te sientas unitario y despiertes
a lo que te afecta y a mí, que soy tu madre.
Yo te doy mi corazón que late. Escúchalo.
También fue tu alimento antes que te diera teta.
El tiempo esperó fuera de tí para que el mundo
te dijera: Estás vivo.
Eres un fenómeno homogéneo.
Genética, habitualidad de carne y hueso
y mereces las protoinstituciones,
porque no eres punto pasivo en los trasfondos
del útero y la vida.
Pero yo te anticipé ser latente cuando todos
te creyeron encubierto y velado;
yo te sabía mucho más que el en-sí-mismo
que eres y supe que un día me admitirías como madre
(que se deja desvelar cuando tú te desvelas
porque quieres mi pezón reconstructivo
y hacerte más patente que mi labio cuando te besa
y por lo que en lo latente de tí, surto esperanzas).
Yo confié en tu conciencia
como subjetividad experienciante.
He esperado la efectiva comunicación:
que abras los ojos y legitimes el ser de los dos.
De mi libro Heideggerianas
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