Hoy pisó
los ladrillos de mi terraza.
La luz del otoño
cayo blanca,
inesperada,
sorprendiéndome de nuevo.
Es como ver a una amiga
entrar por las puertas de la casa.
Su silencio
marca un nuevo tiempo
en el que el ocre y el rojo
dan paso a mi ensueño,
a los paseos largos
entre las hojas secas,
a los parques solitarios
llenos de pensamientos
que salen y entran de mi mente
colgándose de las ramas desnudas.
La magia de la luz metálica
es el primer frío
que penetra en el otoño
resistiendo su suave presión,
quedan los geranios
colgado de los balcones,
coloreando aun
las ultimas luces blancas
de la tarde que muere.
los ladrillos de mi terraza.
La luz del otoño
cayo blanca,
inesperada,
sorprendiéndome de nuevo.
Es como ver a una amiga
entrar por las puertas de la casa.
Su silencio
marca un nuevo tiempo
en el que el ocre y el rojo
dan paso a mi ensueño,
a los paseos largos
entre las hojas secas,
a los parques solitarios
llenos de pensamientos
que salen y entran de mi mente
colgándose de las ramas desnudas.
La magia de la luz metálica
es el primer frío
que penetra en el otoño
resistiendo su suave presión,
quedan los geranios
colgado de los balcones,
coloreando aun
las ultimas luces blancas
de la tarde que muere.