Pasó deprisa el tiempo de invierno.
Apuntaban ya los jazmines
enredándose en mi
el recuerdo de su olor.
La luz blanca tropezó con mis manos,
me recreé en mirarla
como a la mejor alhaja.
Me sorprendí alegre
y quise tener un largo rato
la magia del momento,
atrapar una vez mas
la serenidad que el aire me lanzaba.
Seguí agarrada a la baranda
queriendo sostener el tiempo,
la sensación serena
que abrió el hueco
para que entrara en mi
el tiempo perdido,
sin ver la luz blanca
que esconde el invierno.
Apuntaban ya los jazmines
enredándose en mi
el recuerdo de su olor.
La luz blanca tropezó con mis manos,
me recreé en mirarla
como a la mejor alhaja.
Me sorprendí alegre
y quise tener un largo rato
la magia del momento,
atrapar una vez mas
la serenidad que el aire me lanzaba.
Seguí agarrada a la baranda
queriendo sostener el tiempo,
la sensación serena
que abrió el hueco
para que entrara en mi
el tiempo perdido,
sin ver la luz blanca
que esconde el invierno.