Orfelunio
Poeta veterano en el portal
La mala uva
Para hacer del destino un gran trampolín
fueron dos ingredientes la Eva y su afín;
refundidos sintieron placer de morir,
que al estar separados creyeron vivir,
cada cual en su estado y los dos serpentín.
Soy la sierpe de al lado, y mi afán es herir
a las almas de paso, y a todos los dueños,
que tranquilos, solaces duermen en sueños
sin pensar ni saber lo que ha de venir.
Y llegó Caín, y también Abel,
y murió su par, y volvió de Sed,
y nos vino el vino, y embriagó a Noé.
Unos le taparon, otros mala fe...
Y si a fin de cuentas sólo fueron tres,
y si fuera Sem yo no lo diré,
porque si no es Cam y Jafet se fue,
culpa es de Adán si nos cedió la nuez;
que el buen destile viste de mujer,
y nunca libo alguno sin uva es Jerez.
Para hacer del destino un gran trampolín
fueron dos ingredientes la Eva y su afín;
refundidos sintieron placer de morir,
que al estar separados creyeron vivir,
cada cual en su estado y los dos serpentín.
Soy la sierpe de al lado, y mi afán es herir
a las almas de paso, y a todos los dueños,
que tranquilos, solaces duermen en sueños
sin pensar ni saber lo que ha de venir.
Y llegó Caín, y también Abel,
y murió su par, y volvió de Sed,
y nos vino el vino, y embriagó a Noé.
Unos le taparon, otros mala fe...
Y si a fin de cuentas sólo fueron tres,
y si fuera Sem yo no lo diré,
porque si no es Cam y Jafet se fue,
culpa es de Adán si nos cedió la nuez;
que el buen destile viste de mujer,
y nunca libo alguno sin uva es Jerez.
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