QuiméricasVisiones
Poeta recién llegado
En la mansión maldita colgaban del techo cadáveres histéricos,
pedían limosna, un poco de carne para sus hijos hambrientos.
En la suite nupcial una joven vampiro tejía para el enjambre
corbatas, chalecos, prendas hilvanadas con hilos de sangre.
Pulgosos licántropos guiaban al rebaño hacia su verdugo,
cercenador de cabezas, ¡Ese despreciable homúnculo!
Famosos casposos devorados por caníbales despiadados,
y en la capilla curas zombis henchidos de pecados expiados.
Colgado en el porche el viejo cartel de agotadas vacantes,
asomó por la puerta una figura altiva y arrogante:
-“Entrad plebeyos, el festín espera”. La Madamme anunciaba.
-“Deseamos morir de inmediato, señora, querida, mi ama”.
pedían limosna, un poco de carne para sus hijos hambrientos.
En la suite nupcial una joven vampiro tejía para el enjambre
corbatas, chalecos, prendas hilvanadas con hilos de sangre.
Pulgosos licántropos guiaban al rebaño hacia su verdugo,
cercenador de cabezas, ¡Ese despreciable homúnculo!
Famosos casposos devorados por caníbales despiadados,
y en la capilla curas zombis henchidos de pecados expiados.
Colgado en el porche el viejo cartel de agotadas vacantes,
asomó por la puerta una figura altiva y arrogante:
-“Entrad plebeyos, el festín espera”. La Madamme anunciaba.
-“Deseamos morir de inmediato, señora, querida, mi ama”.