El Caballero Nival
Poeta recién llegado
Cada cristal del silente granizo
parece una leyenda que se esfuma.
Y me pareció ver al Dragón nival.
¿En qué momento
lo perdí de vista?
Me mostró en tan pequeño instante
un pasaje al Horizonte.
Tan breve y glorioso momento
que también se esfumó.
Olvido a veces qué busco.
Olvido a veces por qué marcho.
Todo cambia a mi alrededor
a antojo del caprichoso tiempo.
¿Acaso hay realmente
una meta en nuestras vidas?
¿Ahora que estoy solo
debo comprar la lealtad?
Oyendo a veces una voz
que me perturba a la vez
que me cautiva, marcho,
buscando la tierra sin ambición,
donde se posa un lobo
para cantar a la luna.
Y un lago a mi frente
me empapa de nostalgia.
Atrás dejé a la gente que no sueña,
por seguir un sueño.
Y se impregna la cayente escarcha
en mi ya fría armadura,
impregnándome de recuerdos,
acumulándose como ilusiones mudas,
haciéndome recordar quién soy.
Un renegado del destino,
apuñalado por el amor,
víctima del desleal,
amigo de la soledad,
que busca un sueño
en tan fría tierra
olvidada por el tiempo hace mucho.
Siento a veces que voy sin rumbo.
Siento que pasará el dragón
otra vez por aquí.
Cesó la nevada descansaré
parece una leyenda que se esfuma.
Y me pareció ver al Dragón nival.
¿En qué momento
lo perdí de vista?
Me mostró en tan pequeño instante
un pasaje al Horizonte.
Tan breve y glorioso momento
que también se esfumó.
Olvido a veces qué busco.
Olvido a veces por qué marcho.
Todo cambia a mi alrededor
a antojo del caprichoso tiempo.
¿Acaso hay realmente
una meta en nuestras vidas?
¿Ahora que estoy solo
debo comprar la lealtad?
Oyendo a veces una voz
que me perturba a la vez
que me cautiva, marcho,
buscando la tierra sin ambición,
donde se posa un lobo
para cantar a la luna.
Y un lago a mi frente
me empapa de nostalgia.
Atrás dejé a la gente que no sueña,
por seguir un sueño.
Y se impregna la cayente escarcha
en mi ya fría armadura,
impregnándome de recuerdos,
acumulándose como ilusiones mudas,
haciéndome recordar quién soy.
Un renegado del destino,
apuñalado por el amor,
víctima del desleal,
amigo de la soledad,
que busca un sueño
en tan fría tierra
olvidada por el tiempo hace mucho.
Siento a veces que voy sin rumbo.
Siento que pasará el dragón
otra vez por aquí.
Cesó la nevada descansaré