Sinuhé
Poeta adicto al portal
Reconocí
la pequeña razón
para salvar distancias.
Son tus rastros
tu persistente recuerdo
que roe
y corroe
como la sal que
enmohece las gavetas.
La matutina casa
la desabrida
la sepultada en fábulas de rocas
en naufragios irreflexivos.
La costanera casa,
donde reside para siempre
donde sepultan por siempre
la razón de ser quemando el fuego.
Soy el Señor de la Luz:
si la continua oscuridad
tatuada en párpados
desechara mi boca
¿callaré?
¡Nunca!
mientras no tenga más que manos
retatuaré mis sentidos
éstos colores
resueltos a quedarse
a teñir de ingratitud
el espectro de una tierna inmensidad.
Como quisiera
remodelar mi estancia
no ser más de telarañas
ni de nidos
o guaridas descompuestas.
El mar queda lejano
sepultado en un continuo
retocar de piezas sueltas,
de meditaciones
y desconsuelos.
¡Salva mi faz! Oh tierno desamparo.
Llena mis manos de rugientes desvaríos
donde pueda pensar que la marinera casa
de soles y de lunas
sigue de amor incendiada
......
la pequeña razón
para salvar distancias.
Son tus rastros
tu persistente recuerdo
que roe
y corroe
como la sal que
enmohece las gavetas.
La matutina casa
la desabrida
la sepultada en fábulas de rocas
en naufragios irreflexivos.
La costanera casa,
donde reside para siempre
donde sepultan por siempre
la razón de ser quemando el fuego.
Soy el Señor de la Luz:
si la continua oscuridad
tatuada en párpados
desechara mi boca
¿callaré?
¡Nunca!
mientras no tenga más que manos
retatuaré mis sentidos
éstos colores
resueltos a quedarse
a teñir de ingratitud
el espectro de una tierna inmensidad.
Como quisiera
remodelar mi estancia
no ser más de telarañas
ni de nidos
o guaridas descompuestas.
El mar queda lejano
sepultado en un continuo
retocar de piezas sueltas,
de meditaciones
y desconsuelos.
¡Salva mi faz! Oh tierno desamparo.
Llena mis manos de rugientes desvaríos
donde pueda pensar que la marinera casa
de soles y de lunas
sigue de amor incendiada
......