marquelo
Negrito villero
Resuelto en la escalera
siguiendo la pista del ruido
arrastré toda la pesadilla que cabía en mis bolsillos:
por una arteria se escondían todas las palpitaciones de la próstata
también el acertijo del domingo que seguía hablando de estadísticas
y el miedo con que los ojos no se atrevían a lanzarse en los restos del vodka
La escalera es un sello
Las cosas retumban entre sí ante el juego de la lavadora de la casa/
del dormitorio que muere siempre
hasta que el peso del beso lo hace gritar/
de todas las cosas alegres que aún giran el ventilador es un eco de beso
luego
te encuentro estallando a pedacitos, abrazando a todos los santos para ahogarlos en el smog
clavando la frontera en el pantano más abismal
exhalando ondas electomagnéticas
de lisuras por el infierno
donde también vuela el cielo asustado, raudo, tratando de no caer.
Ahí me dices que llegaste a encender algo que querías revolver.
Ahi se deslizaban mis atenuantes del cuerpo tambén unos calzoncillos
y tus interminables sostenes que guardan tus senos de tesoros que florecen
cuando
algo suena en el fondo de un río sucio.
Luego el protagonismo de las cosas de lo apropiadamente insignificante, vulgar
que no lleva a ningún sentido en las calles
y se cuadra como toda una armonía que brinda con su esencia inventada.
Afilamos los dientes hasta hacer brillar a los dinosaurios.
Luego retomamos
el orden natural de la pelea
y giramos como la lavadora
que centrifuga, como la casa hedionda, la ratonera de lo oscuro
para desperezar las miserias
y el juego tradicional de las costumbres arcaicas:
En este punto es cuando nuestras voces
hacen himnos secretos,
globos con verdades y mentiras que visitan la estratosfera
y rendidos, este hechizo termina
cuando nos damos cuenta que todo tiene un tiempo
y nos abrazamos o nos despedimos
cuando el amor el dolor las rutinas o lo que mierda se tienda en los cabellos
termine de centrifugar...
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