sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Llantos y angustias
dolor y terror
penurias y ansiedad
besos que desgarran mi piel
campanadas que al sonar me dicen que me tiren hacia el vacío
suelos sangrados
y noches adictas a la muerte
es una melancolía rota
y los besos de sangre
que desgarran mis labios
y los cielos se acuestan en los rayos de un oleaje traspasando al viento
y ramas de los árboles que secuestran sus erizantes palabras
y ojos con pestañas desplumadas
que caen erizadas como si fueran las de un búho que se ciega y no sabe volar
y los versos se acuestan para intentar darme vida en las orillas de mis ojos
y los cielos anochecen y se traspasan en las curvas
y los sonidos no se oyen
pero acarician su horrible terror
y hacen caer a los plumajes de los búhos que vuelan
y yo al oírlos me pregunto si he vuelto a nacer en grandes pesadillas
y si sigo aquí
pues la muerte no es de los ángeles que me guían porque no existen en mi camino
y a veces pienso si sus alas existen solo soplan pero no aspiran
los tiempos se acuestan
y los besos que conozco se hieren entre ellos porque besan mis besos y los hacen punzantes
y veo tristeza
veo veneno en las palabras
y los besos que conozco mueren y no se convierten en tentativos
la suerte termina en una palabra odio
el horror se acuesta en el silencio
traspasa a la luz del fuego
y todos nuestros ojos son fuego
porque yo solo soy un búho
que habita en la noche sin compañía
que desconecta del mundo
auque tenga la melancolía rota
y el destino me apuñala
y me recuerdo a un hombre vestido de negro
miro al horizonte
y rescató su alma
¿y preguntó quien soy yo?
y en el campo de batalla solo había luchadores
y un sabio de un lugar me llamo y me dijo
la muerte es tu destino
pero tu destino es la voz que marca tu silencio
déjame probar tu melancolía rota
y te diré quien eres
el hombre enmascarado dijo no sentir su alma pero si su aventura
el sabio dijo no dejes de soñar antes de morir
y si mueres déjate conducir por la rama donde se anestesian a las llamas
donde los sueños congelan tu sangre
y saca tu espada
y apuñálate si no te gusta tu vida
y de pronto al ver que todos iban contra mí
saqué mí espada y pensé antes de clavármela en un búho reencarnado en alguien que era el único de mi sangre que me observaba y me quería y le pedía lo siguiente:
Domíname como si fuera un soldado que mira al frente y mira a los lados,
que me importan las demás almas
que esté cargado de pensamientos
y mis neuronas me hagan empatizar con todo el mundo
y los sueños no estén rotos
ya que me enmaraño en mi sangre sin saber nada de mi vida
porque no tengo destino
no tengo presente,
ni pasado
ni futuro
solo soy un caballero
que me quiero matar
y me saco mi espada y me apuñalo yo mismo sin sentir a mi alma
y cuando vienen a socorrerme
digo dejarme morir
porque tengo la melancolía rota
y no se que es sufrir
ni sentir
ni soñar
ni enamorarse
pero si he aprendido algo en esta vida
es que la muerte es mi sombra
y en ella esta mi ADN
y si no la apreciáis
decir que mi melancolía esta rota
y que soy un guerrero sin destino
pero a la vez dejo huella cabalgando en las cicatrices del demonio
porque si algo he aprendido que para lo bueno y lo malo se deja huella y queda grabada para siempre.
dolor y terror
penurias y ansiedad
besos que desgarran mi piel
campanadas que al sonar me dicen que me tiren hacia el vacío
suelos sangrados
y noches adictas a la muerte
es una melancolía rota
y los besos de sangre
que desgarran mis labios
y los cielos se acuestan en los rayos de un oleaje traspasando al viento
y ramas de los árboles que secuestran sus erizantes palabras
y ojos con pestañas desplumadas
que caen erizadas como si fueran las de un búho que se ciega y no sabe volar
y los versos se acuestan para intentar darme vida en las orillas de mis ojos
y los cielos anochecen y se traspasan en las curvas
y los sonidos no se oyen
pero acarician su horrible terror
y hacen caer a los plumajes de los búhos que vuelan
y yo al oírlos me pregunto si he vuelto a nacer en grandes pesadillas
y si sigo aquí
pues la muerte no es de los ángeles que me guían porque no existen en mi camino
y a veces pienso si sus alas existen solo soplan pero no aspiran
los tiempos se acuestan
y los besos que conozco se hieren entre ellos porque besan mis besos y los hacen punzantes
y veo tristeza
veo veneno en las palabras
y los besos que conozco mueren y no se convierten en tentativos
la suerte termina en una palabra odio
el horror se acuesta en el silencio
traspasa a la luz del fuego
y todos nuestros ojos son fuego
porque yo solo soy un búho
que habita en la noche sin compañía
que desconecta del mundo
auque tenga la melancolía rota
y el destino me apuñala
y me recuerdo a un hombre vestido de negro
miro al horizonte
y rescató su alma
¿y preguntó quien soy yo?
y en el campo de batalla solo había luchadores
y un sabio de un lugar me llamo y me dijo
la muerte es tu destino
pero tu destino es la voz que marca tu silencio
déjame probar tu melancolía rota
y te diré quien eres
el hombre enmascarado dijo no sentir su alma pero si su aventura
el sabio dijo no dejes de soñar antes de morir
y si mueres déjate conducir por la rama donde se anestesian a las llamas
donde los sueños congelan tu sangre
y saca tu espada
y apuñálate si no te gusta tu vida
y de pronto al ver que todos iban contra mí
saqué mí espada y pensé antes de clavármela en un búho reencarnado en alguien que era el único de mi sangre que me observaba y me quería y le pedía lo siguiente:
Domíname como si fuera un soldado que mira al frente y mira a los lados,
que me importan las demás almas
que esté cargado de pensamientos
y mis neuronas me hagan empatizar con todo el mundo
y los sueños no estén rotos
ya que me enmaraño en mi sangre sin saber nada de mi vida
porque no tengo destino
no tengo presente,
ni pasado
ni futuro
solo soy un caballero
que me quiero matar
y me saco mi espada y me apuñalo yo mismo sin sentir a mi alma
y cuando vienen a socorrerme
digo dejarme morir
porque tengo la melancolía rota
y no se que es sufrir
ni sentir
ni soñar
ni enamorarse
pero si he aprendido algo en esta vida
es que la muerte es mi sombra
y en ella esta mi ADN
y si no la apreciáis
decir que mi melancolía esta rota
y que soy un guerrero sin destino
pero a la vez dejo huella cabalgando en las cicatrices del demonio
porque si algo he aprendido que para lo bueno y lo malo se deja huella y queda grabada para siempre.