eduardocarpio
Poeta adicto al portal
LA MEMORIA ENAMORADA
Recuerdo sus manos grandes
las que sembraron el trigo,
dieron masa y forma al pan
tras los giros del molino;
luego al calor de los hornos,
tan colmados exquisitos
los dorados de su harina;
mientras la miga del nido
con la magia del fermento
abría mil laberintos.
******
Casi en alba la jornada
remataba con sigilo,
contenta por la tarea
colmando el pecho infinito
los polvos de arcilla blanca
de tan sumo requisito.
Iban rendidos los párpados
por tanta brega cautivos,
las caricias de los sueños
en las manos regocijo
y gozo también el alma
sostenía el equilibrio;
la luna de retirada
ante el clamor de los ruidos,
entre distancias perdidas
de tanto haberlas medido.
Ella abrazaba dos manos
de un continente cumplido,
fuerte en las cumbres de nieve,
denso en sus faldas de lirios,
limpia mejilla del mar.
******
Lleva la sangre el cariño
por gracia loco querer,
¿qué magnitud es prodigio?
¿qué manos tanto saber?
Se ha granado con los brillos
de la espiga en campo verde
y los barros del camino,
por eso busco palabras
para vestirla de trigo
para poderla cantar,
que lleva claro el avío
del horizonte que mira
la noche velo bendito,
el día con alegría
y el cielo de un paraíso
con la certeza en las manos
de grano tan amarillo,
la memoria enamorada.
eduardocarpio
5 de diciembre de 2012
Recuerdo sus manos grandes
las que sembraron el trigo,
dieron masa y forma al pan
tras los giros del molino;
luego al calor de los hornos,
tan colmados exquisitos
los dorados de su harina;
mientras la miga del nido
con la magia del fermento
abría mil laberintos.
******
Casi en alba la jornada
remataba con sigilo,
contenta por la tarea
colmando el pecho infinito
los polvos de arcilla blanca
de tan sumo requisito.
Iban rendidos los párpados
por tanta brega cautivos,
las caricias de los sueños
en las manos regocijo
y gozo también el alma
sostenía el equilibrio;
la luna de retirada
ante el clamor de los ruidos,
entre distancias perdidas
de tanto haberlas medido.
Ella abrazaba dos manos
de un continente cumplido,
fuerte en las cumbres de nieve,
denso en sus faldas de lirios,
limpia mejilla del mar.
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Lleva la sangre el cariño
por gracia loco querer,
¿qué magnitud es prodigio?
¿qué manos tanto saber?
Se ha granado con los brillos
de la espiga en campo verde
y los barros del camino,
por eso busco palabras
para vestirla de trigo
para poderla cantar,
que lleva claro el avío
del horizonte que mira
la noche velo bendito,
el día con alegría
y el cielo de un paraíso
con la certeza en las manos
de grano tan amarillo,
la memoria enamorada.
eduardocarpio
5 de diciembre de 2012
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