KikoTellez
Poeta recién llegado
Se derrama el corazón del poeta, se derraman sus lágrimas emborronando la tinta de esos versos de desamor.
Versos que el lector los torna como bellos y hermosos, mientras el poeta, aun con lagrimas en los ojos, piensa que como pueden ver hermoso su dolor.
Se apagan las velas que iluminan su escritura, se apaga su sonrisa, se vuelve a marchar la musa...parece que con prisa.
Se ensombrece el día. El sol, que no quería salir, no ha salido.
Hoy no importa si las sombras se ocultan, hoy la inspiración se quedará metida bajo las mantas que pronto pedirá el invierno...al poeta ya le ha llegado el frío y ese frío pela.
Y mientras, el lector sigue disfrutando de ese dolor tan intenso que hace que el alma del poeta se arrugue como un poema desechado en una papelera de latón oxidado.
Esa es la mierda de ser poeta.
Sufrir, para que esas palabras de pena, esos versos que demuestran que el poeta no es de piedra, den la oportunidad de amar a otras almas que aún no vuelan.
Pero cuando se enamora...
Cuando se enamora se vuelve loco.
Escribe incluso sin sentido, sin reglas, sin rimas, con tal de que el nombre de su amada aparezca mezclado entre rosas sin espinas.
Cuando se enamora desaparece la pena y la musa, esa que vuela entre las nubes a la espera, vuelve a posarse sobre su hombro, susurrandole palabras que hacen que su corazón se acelera y sus manos se vuelvan a manchar con la tinta de esa pluma que tanta belleza crea.
Y al poeta ahora si le gusta que lo lean, que admiren ese amor que convierte en letras.
Grita, salta y da piruetas y ya no es una mierda ser poeta.
Kiko Tellez de la Poza©
Versos que el lector los torna como bellos y hermosos, mientras el poeta, aun con lagrimas en los ojos, piensa que como pueden ver hermoso su dolor.
Se apagan las velas que iluminan su escritura, se apaga su sonrisa, se vuelve a marchar la musa...parece que con prisa.
Se ensombrece el día. El sol, que no quería salir, no ha salido.
Hoy no importa si las sombras se ocultan, hoy la inspiración se quedará metida bajo las mantas que pronto pedirá el invierno...al poeta ya le ha llegado el frío y ese frío pela.
Y mientras, el lector sigue disfrutando de ese dolor tan intenso que hace que el alma del poeta se arrugue como un poema desechado en una papelera de latón oxidado.
Esa es la mierda de ser poeta.
Sufrir, para que esas palabras de pena, esos versos que demuestran que el poeta no es de piedra, den la oportunidad de amar a otras almas que aún no vuelan.
Pero cuando se enamora...
Cuando se enamora se vuelve loco.
Escribe incluso sin sentido, sin reglas, sin rimas, con tal de que el nombre de su amada aparezca mezclado entre rosas sin espinas.
Cuando se enamora desaparece la pena y la musa, esa que vuela entre las nubes a la espera, vuelve a posarse sobre su hombro, susurrandole palabras que hacen que su corazón se acelera y sus manos se vuelvan a manchar con la tinta de esa pluma que tanta belleza crea.
Y al poeta ahora si le gusta que lo lean, que admiren ese amor que convierte en letras.
Grita, salta y da piruetas y ya no es una mierda ser poeta.
Kiko Tellez de la Poza©

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