La misión de las bellotas

Mayra A Palacios Huacon

Poeta recién llegado
La misión de las bellotas

Un día, cuando el sol ya ocupaba su lugar medio en el cielo, un hombre con tristeza en el corazón decidió caminar sin rumbo por el prado, lo hacía con la mirada baja asegurándose no tener obstáculos en su ruta para no tropezar.

Iba sollozando frente a la vida, ignorando paso a paso la belleza de la naturaleza, encerrado en sí mismo, sin soluciones, con impotencia frente a situaciones difíciles de mejorarlas o revertirlas.

(Isaías 42:16)


De pronto observó desde lejos la sombra de un árbol, la cual le fue una buena opción para sentarse a descansar.

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(Salmo 9:9)


Mientras se sentaba, suspiro tan fuerte, cerro sus ojos y abrazo sus rodillas, sintió mucha soledad mientras un par de lágrimas atrevidas corrieron de manera precipitada por sus mejillas.
El viento soplaba muy fuerte y de manera rápida él de un susto se puso de pie.
Alzo su mirada luego la bajo y se dio cuenta que una bellota había caído justo en su espalda.
Este hombre cogió la bellota y se volvió a sentar y esta vez se puso a contemplar todo lo que le rodeaba. Las flores y sus colores, percibía el aroma del pasto fresco, las aves volando en el cielo.



Al fijarse en todo eso de pronto le llamo la atención el ruido y el movimiento de unas plantas que estaban detrás de una piedra. No sabía que había detrás la cual se puso a adivinar:
Será una ardilla?
Será un ratón?
Será una serpiente?.

Al pensar en que podría ser una serpiente se atemorizo y no supo si era necesario alejarse o quedarse en el lugar.

De pronto vio que en esta piedra un pajarito se posó y un conejo blanco salió corriendo con desesperación.

Su misterio de inmediato se le vio resuelto, el pajarito emprendió el vuelo y su tranquilad regreso pero con una amplia sonrisa.
(Salmo 23:4) (Mateo 10:31)

Quiso ponerse más cómodo, se recostó junto al árbol y recordó el nombre y una característica de éste y dijo:

¡El Roble!.

No importa si el temporal sea bueno o malo, este se vuelve más fuerte y sus raíces se hunden más , las cuales puedo compararlas con manos agarrándose a la tierra para seguir creciendo y que nada pueda arrancarlo por muchos años más.

(1 Reyes 5:4)


Suspiro nuevamente el aire puro y fresco, dentro de diez minutos aproximadamente se quedó profundamente dormido y luego cerca de las 6 pm otra bellota cayo en su brazo derecho y de inmediato despertó y contemplo la caída del sol.
(2 Tesalonicenses 2:16-17)


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Se levantó, estiro sus brazos, y empezó a caminar de regreso a casa, pero esta vez con muchas ideas para solucionar sus problemas, e impresionado con sus dos bellotas; La primera que le quitó la tristeza de un susto, y pudo observar lo que al principio ignoro, y la segunda que le ayudo a reflexionar en la puesta y la caída del sol.

(Éxodo 33:14)


No todo está perdido, quizás no todo te lo entreguen resuelto, las tristezas no son permanentes, solo es necesario tener actitud positiva y prestarle más atención a los pequeños detalles para empezar a descubrir las grandezas de Dios.

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(Lucas 1:37)



10 marzo 2014
10:20pm
Autora: Mayra Alejandra Palacios H

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