Víctor Mileo
Poeta adicto al portal
La misteriosa levedad del talento de los artistas.
Ese ir y venir de las musas
calientes casi en efervescencia.
Son jaques ebrios de éxtasis
jugando al ajedrez con la muerte.
La elevación del talento rasurado
por un crisol de miedo forjàndose en la levadura del arte que hincha suflés de militancia carmesí .Ganadores
del aullido del sol palpando
la iridiscencia, se incuba en una melodía tallada a fuego, por cordilleras de candiles que alumbran la sed del tiempo
detenido entre pinceles de palabras impregnadas de la música calcàrea de los trozos de hojaldre de pizarra sobre el cinc
caliente de nuestras incógnitas
llanuras de aliento a azahar
delicada partitura de música. Sonido lleno de enfermedad
un requiem, una misa negra,
para los poetas, los músicos
los pintores. Que jugaron esa partida de ajedrez y perdieron.
Reservados todos los derechos©
Ese ir y venir de las musas
calientes casi en efervescencia.
Son jaques ebrios de éxtasis
jugando al ajedrez con la muerte.
La elevación del talento rasurado
por un crisol de miedo forjàndose en la levadura del arte que hincha suflés de militancia carmesí .Ganadores
del aullido del sol palpando
la iridiscencia, se incuba en una melodía tallada a fuego, por cordilleras de candiles que alumbran la sed del tiempo
detenido entre pinceles de palabras impregnadas de la música calcàrea de los trozos de hojaldre de pizarra sobre el cinc
caliente de nuestras incógnitas
llanuras de aliento a azahar
delicada partitura de música. Sonido lleno de enfermedad
un requiem, una misa negra,
para los poetas, los músicos
los pintores. Que jugaron esa partida de ajedrez y perdieron.
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