Toman los intrépidos // el camino hacia la villa, **
vénse los pedruscos que erigían una torre,
trazas por disparos en la sórdida capilla.
¡Ciénagas de sangre! ¡Agonía que socorre!
Liaron el combate. Se distinguen los laureles
sobre sus hombreras desteñidas y rasgadas.
Pocos los librados: entre quintos y corceles.
Diáspora marcial // que acantona entre fachadas. *
Hálito y sereno se armonizan con las quejas
ásperas, que callan, el suplicio de la bruma:
junto a la cansina, el espíritu se arruma.
¡Muere el general!, // y con éste, la hidalguía. *
Cargan con el cuerpo, a través de las callejas,
hacia la hondonada… Taciturna a la herejía.
Este tipo de verso tiene su origen en la poesía griega. El ensayista y poeta peruano Manuel González Prada, en su poema «Brisas» de su libro «Exóticas», (1911) refiere que se trata de una imitación rítmica del metro sotadico (en alusión al poeta griego antiguo Sotade).
Soplo de los mares, mensajero del Verano,
tienes la dulzura de la miel y de los besos.
Tú, con la invencible seducción de lo escondido,
vienes de parajes ignorados por el hombre.
Traes el murmullo de las aguas y las hojas,
traes la fragancia de las olas y los nardos.
Giras por mi frente repitiendo a mis oídos
notas de inefable, melancólica armonía.
Brisa de la tarde, mensajera del Verano,
sé la mensajera del amor a la hermosura.
Deja la fragancia, los murmullos y las notas;
llévate suspiros de amorosos corazones.
(MANUEL GONZÁLEZ PRADA)
Poco o nada sé de la versificación griega. De lo que sí estoy seguro es de que este culto poema no es un soneto alejandrino, sino un soneto de
tetradecasílabos trocaicos, así lo registra NAVARRO TOMÁS, Tomás en su libro «Arte del Verso», México, Colección Málaga, Sexta edición, 1975. La cesura en este tipo de versos 6 + 8 nos indica que existe compensación silábica en los versos cuyo primer hemistiquio termine en palabra oxítona (*) o esdrújula (**).
El esquema de rimas, muy particular por cierto, el propio uso de estas y el refinado lenguaje colocan este poema en un pedestal artístico muy alto. Lo lamentable, en mi opinión, es no tener una idea clara de a qué estampa histórica hace alusión, supongo que forma parte de una serie de poemas con temática determinada. Montoneras hubieron en los tiempos de José Tomás Boves, de Juan Vicente Gómez, etc. ¿Va por ahí la cosa?
Bueno, como quiera que sea, es un soneto impecablemente formal, exótico en el foro y con mucho sentido de la relación entre estética y mensaje.
Un placer volver a leerte, Campeón.
Saludos.