La Mosca Sobre El Buda

solano b

Poeta recién llegado
Una mosca cansada de volar
Se detuvo a reposar
Sobre la efigie
De un buda.
Pronto notó que no era
Una efigie,
Era más que la sombra
Del día,
aquel ser
Estaba vivo
Y decidió
Molestarlo
Por divertirse
Con su incesante
sonido
motorizado.
Sobrevoló por él,
Por la cercanía
De su oído,
Pero nada sucedía
Y por mucho rato
Lo intentó,
Él en ningún momento
Estiró su mano para alejarla,
Ni siquiera hizo un ademán
De desapruebo.
Continúo en paz,
Sencillamente sonriendo.
Entonces decidió recorrer su rostro,
Para atormentarlo,
El buda permaneció inmutable.
Se preguntó si realmente
Estaba vivo
Y se acercó a su nariz,
El buda respiraba
Serenamente.
Entonces continúo caminando
Con sus peludas patas
Sobre la piel ámbar
Del buda.
Todo fue en vano,
El buda era inmutable.
Y sonreía plácidamente.
Esto encolerizaba a la mosca
Que no encontraba forma
De llamar su atención,
Entonces decidió mirar
Los ojos del buda
le parecían fijos
Al horizonte.
Quizás si lograba rozarlos
El buda
Despertaría
De aquel estado.
Pero no sucedió nada
Nuevamente falló.
Los ojos del buda
Continuaban
Con la mirada
Fija
Al horizonte.
Quiso entonces la mosca
Saber hacia donde miraba
Si era a la flor nueva del jardín
O a la pizca de un diamante
En su pétalo,
O al bosque
Que fulguraba la belleza del verde a lo lejos,
O más aún a las hojas danzantes
Con el viento
Pero no podía descifrarlo,
Entonces le pareció
Que la mirada del buda
Estaba plena de significados,
Detalles y luces,
Sombras que ella
No conocía.
Un secreto
Que deseaba descubrir.
Comenzó a ahondar en esta mirada
Y hacia su fondo
Le pareció en un momento volar,
Y encontró un manantial
De calidez,
Y un océano siempre en calma
Con haces de infinita paz.
Ella que sólo conocía el lapso
Breve
De la vida.
Tuvo miedo de que ese fondo
fuese un abismo
Y la absorbiera
Entonces cesó de observarlo
Y comenzó a recorrer
Todo el semblante del buda,
No entendía de dónde
Le nacía la sonrisa serena,
Luminosa en su piedad.
Tanto que parecía sedarla
Y sentía a ratos
El verdadero reposar.
Y casi se durmió
En la tez suave
De expresión infantil.
Poco a poco
Sintió una sublime energía
Adherirse a sus células
Como un frondoso
aliento de terciopelo.
Y ya no sintió el deseo
De atosigar al buda,
Sólo le nacía quererlo.
El amor emergía en su pequeño corazón
Y era un agudo canto
Que ordenaba sus latidos.
La comparsa de este ritmo
cambió su respiración
Y la mosca
Se sintió serena
Hacia una hondonada de paz
Eterna.
Luego cesó el temor.
Entonces pudo entender
Que el buda
Miraba en el exterior
Su interior,
Con la gracia
De quien no siente ira alguna
O rencor.
Y en esa quietud gloriosa,
La mosca
Sintió el vuelo verdadero.
En efecto sintió la trascendencia.
Y así la mosca sonrió
De paz.
Su semblante era idéntico
Al del buda.
Había despertado del sopor,
De ahí en adelante
Sólo existía buda.
 
Última edición:
Muy interesante historia amigo, me gustó mucho.
Saludos y un abrazo en la distancia.
 
Ahh, lo siento mucho amiga. Un saludo en la distancia y espero seguir leyendo más escritos tuyos.
Genial la historia.
 

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