La muerte de nuestra primavera

Sorayaestuvoaquí

Poeta asiduo al portal
Qué lejos estamos de nuestra primavera,
de los días venideros de "nos y de no solo",
de romper la maldición
que como la lepra
iba propagando hasta nuestro espíritu.
Con nuestros iris bien cerca
sentía el latido de hasta mis antepasados
pensando, esta vez, sí.
Y esta vez sí,
lo real era demasiado
para este teatral atlas.

Qué lejos de ver amanecer
mientras nos anochecíamos,
de los caños
y de la meca,
de los pactos suicidas,
y los hijos no nacidos
que tienen tumbas con su propio nombre
cerca de las rocas
en el pueblo blanco
que no pienso jamás volver
a alcanzar.

Qué lejos estoy
de todas las cosas
que me impedían volar desde un octavo.
Qué lejos de volver a vernos llorar
sólo por contemplar
la belleza
de nuestra última juventud.
 
Qué lejos estamos de nuestra primavera,
de los días venideros de "nos y de no solo",
de romper la maldición
que como la lepra
iba propagando hasta nuestro espíritu.
Con nuestros iris bien cerca
sentía el latido de hasta mis antepasados
pensando, esta vez, sí.
Y esta vez sí,
lo real era demasiado
para este teatral atlas.

Qué lejos de ver amanecer
mientras nos anochecíamos,
de los caños
y de la meca,
de los pactos suicidas,
y los hijos no nacidos
que tienen tumbas con su propio nombre
cerca de las rocas
en el pueblo blanco
que no pienso jamás volver
a alcanzar.

Qué lejos estoy
de todas las cosas
que me impedían volar desde un octavo.
Qué lejos de volver a vernos llorar
sólo por contemplar
la belleza
de nuestra última juventud.

Aferarse a las formas de esa porcelana de los recuerdos.
quedan esencias en esa sintonia triste que es gigante
presencia de una melancolia atrevida. el poema es
intenso y deja un margen para aferrarse a la frescura
de esas sensaciones necesarias. excelente.
saludos amables de luzyabsenta
 
Qué lejos estamos de nuestra primavera,
de los días venideros de "nos y de no solo",
de romper la maldición
que como la lepra
iba propagando hasta nuestro espíritu.
Con nuestros iris bien cerca
sentía el latido de hasta mis antepasados
pensando, esta vez, sí.
Y esta vez sí,
lo real era demasiado
para este teatral atlas.

Qué lejos de ver amanecer
mientras nos anochecíamos,
de los caños
y de la meca,
de los pactos suicidas,
y los hijos no nacidos
que tienen tumbas con su propio nombre
cerca de las rocas
en el pueblo blanco
que no pienso jamás volver
a alcanzar.

Qué lejos estoy
de todas las cosas
que me impedían volar desde un octavo.
Qué lejos de volver a vernos llorar
sólo por contemplar
la belleza
de nuestra última juventud.
Bella e intensa melancolía en un sensible poema enmarcado en una certera y hermosa escritura. Abrazote vuela amiga Soraya. Paco.
 
Qué lejos estamos de nuestra primavera,
de los días venideros de "nos y de no solo",
de romper la maldición
que como la lepra
iba propagando hasta nuestro espíritu.
Con nuestros iris bien cerca
sentía el latido de hasta mis antepasados
pensando, esta vez, sí.
Y esta vez sí,
lo real era demasiado
para este teatral atlas.

Qué lejos de ver amanecer
mientras nos anochecíamos,
de los caños
y de la meca,
de los pactos suicidas,
y los hijos no nacidos
que tienen tumbas con su propio nombre
cerca de las rocas
en el pueblo blanco
que no pienso jamás volver
a alcanzar.

Qué lejos estoy
de todas las cosas
que me impedían volar desde un octavo.
Qué lejos de volver a vernos llorar
sólo por contemplar
la belleza
de nuestra última juventud.
un poema muy conmovedor y lleno de muchos sentires, saludos cordiales
 

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