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La muerte de un torero

Maroc

Alberto
Hay toros que hasta dormidos
llevan la muerte en las venas
hiriendo al primer descuido
sobre una plaza de arena.
Con traje de color grana
los duendecillos del arte
se engalanaron de fiesta
en la soleada tarde.
La gente por los tendidos
suspiraba con asombro,
embrujos de sangre y luna
sobre el albero redondo.
Desde el cielo se escuchaba
el eco como un lamento
entre un repicar de palmas
acompañando el festejo.
Hasta el aire se detiene
al ver al toro en la plaza,
un toro negro, muy negro,
hispano de recia estampa.
Cornilargo y astifino
era de la tarde el sexto,
meano de pura raza
calamochenando al viento.
¡Toro! Le gritaba el diestro
con la muleta en la mano
pisando firme la arena
bajo un sol del mes de mayo.
Al terminar el festejo,
cuando acababa la tarde
la luna se iba acercando
y no quería marcharse.
Soñó que vino la muerte;
sueño misterioso y grande
al querer lidiar al viento;
toro invisible y gigante.
Márchate luna que siento
como palpita la sangre
que quiero hacer una plaza
de conchas y de corales.
Alumbra todo el espacio,
que te ayuden los luceros
porque voy a torear
una corrida en el cielo.

 
Última edición:
Soy un enamorado de este arte que reflejas. Me han propuesto en más de una ocasion que escriba acerca de ello y te juro que no me sale. Tú los ha hecho como me hubiera gustado a mí.
Me encantó!
 
Como en ese tipo de combates entre la fiera y el hombre, sobresale la metàfora poètica.Me gusta su desarrollo. Saludo amable de Julius 12.

A mí no me gustan las corridas de toros ni creo que los animales sean fieras porque si a alguien se le puede llamar fiera es al ser humano. Lo que me gusta son los encierros porque allí no muere el toro si no el corredor no como el la plaza. Las metáforas como las que utilizan la palabra luna, corales o duendecillos se usan mucho en los cantes flamencos y, como no, Lorca escribió un gran romance con el título de "Romance de la luna, luna.

Gracias por leer mis letrillas.

No sé si has corrido en un encierro pero si no has corrido aquí tienes una muestra.


Abrazos.
 
Última edición:
Soy un enamorado de este arte que reflejas. Me han propuesto en más de una ocasion que escriba acerca de ello y te juro que no me sale. Tú los ha hecho como me hubiera gustado a mí.
Me encantó!


A mí me gusta el flamenco y tengo amigos gitanos a los que aprecio pero las corridas de toros no me parecen un arte. A veces escribo poemas con aires taurinos para expresar un sentimiento que, seguramente, llevo dentro porque soy español y los toros en España tienen mucha historia detrás, desde los encastes hasta los trajes de luces pasando por cosas como el rejoneo o la poesía en la que el toro es protagonista. No olvidemos que Manuel Machado fue un gran aficionado a las corridas de toros por eso, a veces, plasma ese mundillo en sus versos. Para que te salga una poesía que trate sobre tauromaquia lo mejor es conocer las palabras que se usan en el mundillo de los toros y las corridas como cuadrilla, garapullo, (banderilla) zaíno, (toro negro) testuz, (parte frontal de la cara del toro) hechura, (aspecto externo del toro) jabonero ( toro con pelo color café con leche) y luego puedes añadir otras como astifino, mocho, pares, tercios, albero, alamares o algo relacionado, sobre todo, con el sur de España como Triana. Podría seguir citando palabras de la tauromaquia o cosas relacionadas con ella pero este comentario se haría muy extenso. Lo mejor que puedes hacer para escribir poemas sobre toros es hechar un vistazo por páginas de Internet que se dedican en exclusiva al mundo del toro o ver videos en Youtube sobre los toros y las corridas, también se aprende mucho en los que tratan sobre los encierros.

Te dejo este soneto polimétrico de Manuel Machado con aires taurinos.

Salida a hombros.

Calientes aun los alamares,
vencedor en la táurica pelea,
el gran suspiro de la tarde orea
en sus sienes los negros aladares.

Hispana estampa, en versos populares,
donde el vulgo se mira y se recrea.
Un día tal vez protagonista sea
de trágicos poemas y cantares.

Si hoy lo acaricia, lo ahogará mañana,
acaso el mar que lo arrebata… ¡pero
de claro instante triunfador rotundo!

Revestido de luz, de oro y de grana,
como se ve no más, sale un torero,
desde los hombros de la plebe, al mundo.

Abrazos Santiago.
 
Última edición:
Hay toros que hasta dormidos
llevan la muerte en las venas
hiriendo al primer descuido
sobre una plaza de arena.
Con traje de color grana
los duendecillos del arte
se engalanaron de fiesta
en la soleada tarde.
La gente por los tendidos
suspiraba con asombro,
embrujos de sangre y luna
sobre el albero redondo.
Desde el cielo se escuchaba
el eco como un lamento
entre un repicar de palmas
acompañando el festejo.
Hasta el aire se detiene
al ver al toro en la plaza,
un toro negro, muy negro,
hispano de recia estampa.
Cornilargo y astifino
era de la tarde el sexto,
meano de pura raza
calamochenando al viento.
¡Toro! Le gritaba el diestro
con la muleta en la mano
pisando firme la arena
bajo un sol del mes de mayo.
Al terminar el festejo,
cuando acababa la tarde
la luna se iba acercando
y no quería marcharse.
Soñó que vino la muerte;
sueño misterioso y grande
al querer lidiar al viento;
toro invisible y gigante.
Márchate luna que siento
como palpita la sangre
que quiero hacer una plaza
de conchas y de corales.
Alumbra todo el espacio,
que te ayuden los luceros
porque voy a torear
una corrida en el cielo.

Muy explícito tu poema, Alberto. Un gusto pasar.
Abrazo.
 
Hay toros que hasta dormidos
llevan la muerte en las venas
hiriendo al primer descuido
sobre una plaza de arena.
Con traje de color grana
los duendecillos del arte
se engalanaron de fiesta
en la soleada tarde.
La gente por los tendidos
suspiraba con asombro,
embrujos de sangre y luna
sobre el albero redondo.
Desde el cielo se escuchaba
el eco como un lamento
entre un repicar de palmas
acompañando el festejo.
Hasta el aire se detiene
al ver al toro en la plaza,
un toro negro, muy negro,
hispano de recia estampa.
Cornilargo y astifino
era de la tarde el sexto,
meano de pura raza
calamochenando al viento.
¡Toro! Le gritaba el diestro
con la muleta en la mano
pisando firme la arena
bajo un sol del mes de mayo.
Al terminar el festejo,
cuando acababa la tarde
la luna se iba acercando
y no quería marcharse.
Soñó que vino la muerte;
sueño misterioso y grande
al querer lidiar al viento;
toro invisible y gigante.
Márchate luna que siento
como palpita la sangre
que quiero hacer una plaza
de conchas y de corales.
Alumbra todo el espacio,
que te ayuden los luceros
porque voy a torear
una corrida en el cielo.

Enhorabuena, un trabajo excelente
Saludos. Bernardo de Valbuena.
 
Hay toros que hasta dormidos
llevan la muerte en las venas
hiriendo al primer descuido
sobre una plaza de arena.
Con traje de color grana
los duendecillos del arte
se engalanaron de fiesta
en la soleada tarde.
La gente por los tendidos
suspiraba con asombro,
embrujos de sangre y luna
sobre el albero redondo.
Desde el cielo se escuchaba
el eco como un lamento
entre un repicar de palmas
acompañando el festejo.
Hasta el aire se detiene
al ver al toro en la plaza,
un toro negro, muy negro,
hispano de recia estampa.
Cornilargo y astifino
era de la tarde el sexto,
meano de pura raza
calamochenando al viento.
¡Toro! Le gritaba el diestro
con la muleta en la mano
pisando firme la arena
bajo un sol del mes de mayo.
Al terminar el festejo,
cuando acababa la tarde
la luna se iba acercando
y no quería marcharse.
Soñó que vino la muerte;
sueño misterioso y grande
al querer lidiar al viento;
toro invisible y gigante.
Márchate luna que siento
como palpita la sangre
que quiero hacer una plaza
de conchas y de corales.
Alumbra todo el espacio,
que te ayuden los luceros
porque voy a torear
una corrida en el cielo.


El torero muere por descuido; el toro, por obligación. En el coso del martirio se enaltece, para deleite del "respetable" (perdón por la expresión), una lucha desigual. La tauromaquia es una de las formas vigentes de la barbarie. En cuanto a la figura del torero, creo que es esencialmente un cobarde. Un hombre que con todo un aparato racional de estrategias, entrenamientos, armas, estocadas practicadas, clases y mucho estudio premeditado, se mide frente un animal pasmado por la sorpresa, por la ansiedad; un animal que no tiene otro recurso que los reflejos de su instinto primario. Bajo esa disparidad podemos medir el valor de los toreros. La valentía verdadera no soporta desniveles tan abusivos. Por eso para mí los toreros no son valientes, sino más bien bufones; los bufones de la valentía.
Pero eso sí, el poema, bien escrito. Y la bulería de Estrella Morente, pa rabiá.
 
Última edición:
Muy explícito tu poema, Alberto. Un gusto pasar.
Abrazo.
Muy explícito tu poema, Alberto. Un gusto pasar.
Abrazo.

Sí, las corridas de toros son una realidad y no sólo en España, también en muchos países de Latinoamérica por eso hay que hablar de ellas sin "tapujos" pero con el lenguaje adecuado que exigen un poema sobre la tauromaquia.

Gracias por leer estas letrillas Ángel.

Abrazos.
 
Enhorabuena, un trabajo excelente
Saludos. Bernardo de Valbuena.

Siempre me ha gustado escribir sobre las costumbres españolas como los toros aunque hay a quien no le gustas los poemas sobre tauromaquia, a mí no me gusta que se asesine al toro en la plaza, seguramente mi afición a escribir sobre este tema me venga de grandes autores que he leído y escribían (tanto en prosa como en verso) sobre el asunto y también como me gusta mucho el flamenco y en los cantes es habitual la presencia de palabras relacionadas con el toreo pues seguramente también me haya influido esto a la hora de escribir algunos poemas.

No sé si es que los lectores del poema no han querido comentarlo o, sencillamente, no se han dado cuenta pero la estructura poética son cuartetas asonantadas (también llamadas coplas).

Un abrazo Bernardo.
 
Enhorabuena, un trabajo excelente
Saludos. Bernardo de Valbuena.

Siempre me ha gustado escribir sobre las costumbres españolas como los toros aunque hay a quien no le gustan los poemas sobre tauromaquia, a mí no me gusta que se asesine al toro en la plaza, seguramente mi afición a escribir sobre este tema me venga de grandes autores que he leído y escribían (tanto en prosa como en verso) sobre el asunto y también como me gusta mucho el flamenco y en los cantes es habitual la presencia de palabras relacionadas con el toreo pues seguramente también me haya influido esto a la hora de escribir.

No sé si es que ninguna de las personas que ha leído el poema no a querido comentarlo o, sencillamente, no se han dado cuenta pero la estructura poética son cuartetas asonantadas (también llamadas coplas).

Abrazos Bernardo.
 
Última edición:
El torero muere por descuido; el toro, por obligación. En el coso del martirio se enaltece, para deleite del "respetable" (perdón por la expresión), una lucha desigual. La tauromaquia es una de las formas vigentes de la barbarie. En cuanto a la figura del torero, creo que es esencialmente un cobarde. Un hombre que con todo un aparato racional de estrategias, entrenamientos, armas, estocadas practicadas, clases y mucho estudio premeditado, se mide frente un animal pasmado por la sorpresa, por la ansiedad; un animal que no tiene otro recurso que los reflejos de su instinto primario. Bajo esa disparidad podemos medir el valor de los toreros. La valentía verdadera no soporta desniveles tan abusivos. Por eso para mí los toreros no son valientes, sino más bien bufones; los bufones de la valentía.
Pero eso sí, el poema, bien escrito. Y la bulería de Estrella Morente, pa rabiá.

Primero una pregunta; ¿dónde pone en este poema que los toreros son valientes? Aunque no sé si has corrido en un encierro como el de San Fermín (yo sí) y te aseguro que el toro te los pone de corbata.

Mira a mí no me gustan las corridas de toros y además soy un simple aficionado a la poesía pero he leído mucho a los autores de la generación del 27 y 98 y a muchos de ellos les gustaban las corridas de toros. Entre ellos estaban Miguel Hernández, Lorca o Manuel Machado y, es más, escribieron poemas que trataban sobre toros o tauromaquia. No hay duda de que los toros son un hecho cultural en la historia de España (esto creo que es innegable). Las corridas de toros y la tauromaquia han sido fuentes de inspiración para pintores, (Picasso) escultores, novelistas, poetas... Desde el poema al conde Fernán González compuesto por el año 1250 hasta poetas de hoy en día. El tema taurino es netamente español y ha influido en nuestra sociedad (desde los medios de comunicación hasta los chistes pasando por expresiones como cornudo o mocho) sobre todo en la vertiente popular entrando en el subconsciente de los españoles. También es innegable que la idiosincrasia de la sociedad española (sobre todo en Andalucía) es inseparable de la tauromaquia ya sea de manera consciente o inconsciente.

Luego está el enriquecimiento que dan al diccionario (y por lo tanto a la cultura) del castellano los términos taurinos. Algunos son por orden alfabético:

Asta: cuerno.
Badal: balancín que sirve para arrastrar al toro.
Banderilla: tod@s sabemos lo que son.
Banderillero.
Becerro.
Boyante: toro notable que da juego fácil.
Bramido.
Bravo.
Burlar: acción de torear o esquivar al toro.
Cabestros.
Cajón: jaula con puerta levadiza que se usa para trasladar a los toros.
Cuadrilla.
Descabello.
Estocada.
Lidiar.
Novillada.
Rejón y rejoneador.
Traje de luces (¿cuantos poetas han utilizado el grana en sus composiciones?).
Paseíllo.
Vara.
Zaino y otras como recortador, astifino, bragao, cuernicorto, lance, capote, encaste, espontaneo, almohadilla, albero, burladero...

A mí lo que me hace gracia de los llamados animalistas es que se fijan mucho y montan mucho "pollo" en y las corridas de toros y luego muchos se zampan un filete de emperador que ha sido pescado de un modo masivo, industrial y cruel o van a un restaurante "mindundis" a comerse un rabo de toro que ha sido matado en la plaza.

Para que te quede claro que tauromaquia y poesía son algo inseparables aquí te dejo unos ejemplos de cuatro poetas "desconocíos" de nuestra literatura.

Manuel Machado:

Una nota de clarín,
desgarrada penetrante,
rompe el aire con vibrante puñalada...

Da principio el primer espectáculo.

Fernando Villalón:

Plaza de piedra de Ronda,
la de toreros machos:
pide tu balconería
una Carmen cada palco;
un Romero cada toro,
un Maestrante a caballo
y dos bandidos que pidan
la llave con sus retacos.
Plaza de piedra de Ronda,
la de los toreros machos.

Lorca:

¡Que no quiero verla!
Dile a la luna que venga,
que no quiero ver la sangre
de Ignacio sobre la arena.

¡Que no quiero verla!

La luna de par en par.
Caballo de nubes quietas
y la plaza gris del sueño
con sauces en las barreras.

¡Que no quiero verla!

Que mi recuerdo se quema.
¡Avisad a los jazmines
con su blancura pequeña!
¡Que no quiero verla!

La vaca del viejo mundo
pasaba su triste lengua
sobre un hocico de sangres
derramadas en la arena
y los toros de Guisando,
casi muerte y casi piedra,
mugieron como dos siglos
hartos de pisar la tierra.

Miguel Hernández:

Como el toro he nacido para el luto
y el dolor, como el toro estoy marcado
por un hierro infernal en el costado
y por varón en la ingle con un fruto.

Como el toro lo encuentra diminuto
todo mi corazón desmesurado,
y del rostro del beso enamorado,
como el toro a tu amor se lo disputo.

Como el toro me crezco en el castigo,
la lengua en corazón tengo bañada
y llevo al cuello un vendaval sonoro.

Como el toro te sigo y te persigo,
y dejas mi deseo en una espada,
como el toro burlado, como el toro.

Rafael Alberti (un comunista):

De sombra, sol y muerte, volandera
grana zumbando, el ruedo gira herido
por un clarín de sangre azul torera.

Abanicos de aplausos, en bandadas,
descienden, giradores, del tendido,
la ronda a coronar de los espadas.

Se hace añicos el aire, y violento,
un mar por media luna gris mandado
prende fuego a un farol que apaga el viento.

¡Buen caballito de los toros, vuela,
sin más jinete de oro y plata, al prado
de tu gloria de azúcar y canela!

Gerardo Diego:

Entre un temporal deshecho
la gruesa nave embestía.
Al pasar por el estrecho
la plaza se estremecía.
Tú erguido, firme, derecho,
faro en tu roca vigía,
larga el brazo, álzate al techo,
rompa la espuma bravía.
Y allá va el pase de pecho.


Muchas personas "animalistas" se echan las manos a la cabeza cuando se asesina a seis toros en una corrida pero miran para otro lado cuando mueren miles de peces debido a la pesca industrial, las piscifactorías, la contaminación o el cambio climático, claro luego van al mercado y compran un filete de pescado para cenar. Es muy fácil ser "animalista" en un papel, es más si alguien ha escrito un poema comparando las corridas de toros con una matanza es un servidor y no es precisamente corto.

La corrida comenzó puntual.

Eran las seis post meridiem
de aquella tarde de septiembre,
el día estaba cuajado de sol y coso,
sin aire que pudiera desviar
los capotes de los maestros.

Cada maestro manda una cuadrilla,
cada cuadrilla son siete hombres
bregaos, curtidos en la faena,
con muchas horas de faja.

Y sonó el primer tercio
cuando el toro estaba ya trotando...
un toro cuellicorto, astifino y bragao,
con la cara tapada por un pasamontañas
y una piedra en cada mano.

Todo igual el morlaco:
-Oscuro, revenío y "peligroso"- decía la afición desde la grada.


Y comenzó la lidia
tras las primeras voces desde el palco:
-¡Maestro... viva el tronío... torero!,
un picaor sacó la bocacha,
¡pum, pum!
y como clavel reventón
hizo daños sobre los lomos del bravo.


El respetable clamaba hacia el albero.
-¡Ole... ooole!,
los pases iban quedando redondos
y sonó un pasodoble de adoquines
cayendo sobre el asfalto y las muletas.

Y los de la cuadrilla se echaron pa´tras,
recularon hasta la protección de los burladeros
mientras una lluvia de cosas duras
deslucía el espectáculo,
al unísono sonaron palabras gruesas
contra el diestro inspector de la unidad;
había perdío la compostura
frente a la cara del bicho.

Salieron los de refuerzo;
dos grupos de quince con un oficial al frente,
iniciaron un amago de carga
porra en ristre
para ver si se pudiera,
al menos,
que no quedara deslucido
el tercio de porras
en las imágenes del noticiero.

Pero el bravo contra más golpes le daban
más se venía arriba
y los lances de las muletas vestidas
de azul marino adornado con un ribete malva
y el escudo de la unidad bordado
en el pecho y las hombreras
tuvieron que retroceder
pues el animal embestía
con tal ímpetu que destrozó los engaños
cuando el primer molotov
estalló contra un parabrisas
tras el que se hallaban monosabios de reserva.

Entonces es cuando tiraron los gases,
tomaron la iniciativa los nuevos
junto a un oficial matador.

Y setenta guardias hicieron el cerco
con la mascarilla puesta
frente al resistente atrapado
contra las tablas,
asfixiado por la brisa venenosa de los puros.

Los ojos lloraban,
la piel quemó como cerillas
y las arcadas acudieron a la garganta
mientras la sangre caliente
iba resbalando en líneas rojizas
sobre las carnes abiertas del toro,
los cuajos iban cuajando por naturales.

Venga golpes y el gritar,
puños y patadas...
y ya se ven los metales brillando
en la mano del diestro
para rematar la faena;
grilletes para la puntilla.

Luego vendrá el orgullo de uniforme
con la venganza del traje de luces.

El bravo estaba roto, rodeado y herido,
vomitando cárdeno por la boca,
las pezuñas a tierra.

Y preguntó el maestro al mando:
-¿Cómo se llama el toro este?
-43 Ayotzipanos- le respondió un subalterno.
-¡Ea! pues pásame el estoque
que vamos a darle muerte.

La suerte estaba echá.

Y la puntilla vino a adornar
con el descabello;
se acabó el trote.

¡Qué señorío!,
flamearon pañuelos blancos pidiendo premio.

La prensa narró aquella gloria
entre los titulares de la sección taurina:
"¡Ay! en la Monumental mexicana
una corrida magnífica.
Los toros de Ayotzipanos dieron juego
entre pases de rodillas y verónicas;
un triunfo para los diestros
que salieron a hombros".

Dos orejas, el rabo, un ojo y algunos huesos;
43 estudiantes asesinados,
las mulillas arrastran los retales.
¡Se tocó pelo, el mundo del toro está de enhorabuena!

¡Seguimos matando!

Un abrazo Vicente y como dice el refrán "no le busques tres pies al gato"; este poema no es un homenaje a las corridas de toros, es un homenaje a grandes poetas españoles. ¿Qué sería de la piel de toro si dejáramos de escribir poemas sobre toros, mulillas, sobreros o toreros?

Las bulerías y to lo que sea flamenco me parte el alma y los Morente (que están en uno de mis poemas) no podían ser menos. Es un honor para mí que te haya gustado el poema "figura" (que no del toreo pero de ahí viene la expresión).

Te dejo otra bulería pero igual esta no te gusta tanto:oops:.



Estos gitanos ej que van mu a su bola.





 
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