E.Fdez.Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
LA MUERTE DEL ALMA
La muerte de la carne
presta el logro del superior destino
a un posterior encarne.
Ese es nuestro camino
en la senda del proyecto divino.
Mas la muerte del alma
puede sobrevenir antes del físico,
destruye humana calma
sin querer psicofísico,
interrumpiendo el amor metafísico.
Sin amor ni a su Dios,
al prójimo, a su pueblo, ni a su mundo,
puede decirle adiós,
por lo más errabundo,
al superior principio más profundo.
Desecha los principios
superiores de su naturaleza,
no quedando ni ripios
de psíquica grandeza,
sólo queda el cuerpo como belleza.
La muerte espiritual,
es resultado de infringir sus leyes;
tal la vida social,
el castigo de reyes,
que, siendo su ministro, te aplebeyes.
El espiritualmente
muerto no pierde sus dotes mentales
ni poder eficiente,
como los animales;
no hay placer animal que no iguales.
El afán de los ricos
que quieren diversiones de la vida
mundana con sus picos
para buena comida
buen coche con esposa bien vestida.
Trastorna a estas criaturas
que con sus atavíos para Dios
son las muertas figuras
sin más vida que dos
palmos de carne; por muchos chapós.
La gran inteligencia
no es la prueba de vida espiritual,
muchos son consecuencia
en el momento actual
de los que exaltan al gran animal.
E. Fdez. Castro.
La muerte de la carne
presta el logro del superior destino
a un posterior encarne.
Ese es nuestro camino
en la senda del proyecto divino.
Mas la muerte del alma
puede sobrevenir antes del físico,
destruye humana calma
sin querer psicofísico,
interrumpiendo el amor metafísico.
Sin amor ni a su Dios,
al prójimo, a su pueblo, ni a su mundo,
puede decirle adiós,
por lo más errabundo,
al superior principio más profundo.
Desecha los principios
superiores de su naturaleza,
no quedando ni ripios
de psíquica grandeza,
sólo queda el cuerpo como belleza.
La muerte espiritual,
es resultado de infringir sus leyes;
tal la vida social,
el castigo de reyes,
que, siendo su ministro, te aplebeyes.
El espiritualmente
muerto no pierde sus dotes mentales
ni poder eficiente,
como los animales;
no hay placer animal que no iguales.
El afán de los ricos
que quieren diversiones de la vida
mundana con sus picos
para buena comida
buen coche con esposa bien vestida.
Trastorna a estas criaturas
que con sus atavíos para Dios
son las muertas figuras
sin más vida que dos
palmos de carne; por muchos chapós.
La gran inteligencia
no es la prueba de vida espiritual,
muchos son consecuencia
en el momento actual
de los que exaltan al gran animal.
E. Fdez. Castro.