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La Muerte del Otoño

marquelo

Negrito villero
La Muerte del Otoño



Fui otoño sin tus besos.

Ayer soñaba como viejo vino,
como mar contenido en mi cántaro.
Una sombra inhalando sangre coagulada de espanto,
un silbido que no llegaba,
ni salpicaban tus cabellos fugitivos, ni detenían
tu cáliz bañado de sangre, de ostias, de templos, de generosa influencia.

Figúrate mi despertar añejo de sueños muertos.
Mi bulliciosa locura
ante la alegría de un farol.
Mis cabellos destocados
en la palma de una herida.
¡Mujer!, yo hubiera encontrado las respuestas del otoño
para entregártelas en primavera.
Yo hubiera remado contra el luminoso astro
para entregarte una copa de luz,
no hubiera caído,
caído…

¡No hubiera ahogado tantas muertes!

Ahora llego con el sol de las cinco que te espera
con los brazos extendidos.
Con una flor que nace en mi faringe.
Con mis cabellos ordenados en tu palma perfumada por la luna,
en fin, exhalo un aroma de hierba que sale desde mis pulmones.

Fui otoño sin tus manos,
también sin tus pies,
del ensangrentado verso moribundo atentado
con mi uña mordiente en la palabra.
De las constelaciones divorciadas de
mis tejidos duros, de mis tendones…
Y pies vestidos de sangre
coloreando mis sandalias espinosas.

¡Cómo trajiné los siglos infinitos!

Pero ahora tengo tus manos
también tus pies,
teñidos por el sol viajero de la tarde.
Por la hierba santa de un pesebre.
Hoy corro, y corro, como un niño transfigurándome
en cometa
en ciervo
en dulce río.
Y vuelo y vuelo por las mañanas,
con los niños de la calle
con los alegres animales
con el te quiero de un poeta
Y el escalofrío ha dejado de
punzar mis espaldas.
Ahora me llegan las notas musicales
de mi nombre pronunciado por
el tuyo, tu voz sabe a campana de
vieja iglesia.

Fui otoño sin tus ojos,
sin tu cuerpo de mariposa.
Figúrate mis ojos dejándose secar al sol
rehusados por los cuervos de la tarde,
mirando siempre el magnetismo de la tierra,
a Dios cuidando de mi infierno.
Ahí me exhibía en el escaparate
de mi patio, de mi casa, de mi patria,
desnudo, colgado en la telaraña del neón,
ajusticiado por el desafío del nuevo día;
cegado por la complicidad de plañideras
viejas.
Ahora veo el meridiano placer de las sonrisas,
el pan servido.
Y degusto tu cuerpo palmo a palmo
descifrando tu hemisferio, eres
la modelo de mi apetito primitivo
el delirio acumulado en un perfume.

¡Ahora llego sin morir con la tinta
en el sepulcro!

Porque tu eres mi poesía:
de día, humana, de noche, divina…
 
Todo un himno al reencuentro y/o resurrección del poeta y su poesía, del amor y la vida. Un poema cargado de matices contrastados que potencian el significado final del poema. Vayan mis sinceras felicitaciones por esa vocación poética que no niegas,y que reafirmas en cada texto.
"Fui otoño sin tus ojos,
sin tu cuerpo de mariposa.
Figúrate mis ojos dejándose secar al sol
rehusados por los cuervos de la tarde,
mirando siempre el magnetismo de la tierra,
a Dios cuidando de mi infierno.
Ahí me exhibía en el escaparate
de mi patio, de mi casa, de mi patria,
desnudo, colgado en la telaraña del neón,
ajusticiado por el desafío del nuevo día... "

...de mi patio, de mi casa y de mi patria... (apasionado verso)

Sería (Será) un lujo leerte en voz alta. Sí alguna vez grabas un poema sera un placer escucharte.
Aplausos señor, salud y buena vida!
La Muerte del Otoño



Fui otoño sin tus besos.

Ayer soñaba como viejo vino,
como mar contenido en mi cántaro.
Una sombra inhalando sangre coagulada de espanto,
un silbido que no llegaba,
ni salpicaban tus cabellos fugitivos, ni detenían
tu cáliz bañado de sangre, de ostias, de templos, de generosa influencia.

Figúrate mi despertar añejo de sueños muertos.
Mi bulliciosa locura
ante la alegría de un farol.
Mis cabellos destocados
en la palma de una herida.
¡Mujer!, yo hubiera encontrado las respuestas del otoño
para entregártelas en primavera.
Yo hubiera remado contra el luminoso astro
para entregarte una copa de luz,
no hubiera caído,
caído…

¡No hubiera ahogado tantas muertes!

Ahora llego con el sol de las cinco que te espera
con los brazos extendidos.
Con una flor que nace en mi faringe.
Con mis cabellos ordenados en tu palma perfumada por la luna,
en fin, exhalo un aroma de hierba que sale desde mis pulmones.

Fui otoño sin tus manos,
también sin tus pies,
del ensangrentado verso moribundo atentado
con mi uña mordiente en la palabra.
De las constelaciones divorciadas de
mis tejidos duros, de mis tendones…
Y pies vestidos de sangre
coloreando mis sandalias espinosas.

¡Cómo trajiné los siglos infinitos!

Pero ahora tengo tus manos
también tus pies,
teñidos por el sol viajero de la tarde.
Por la hierba santa de un pesebre.
Hoy corro, y corro, como un niño transfigurándome
en cometa
en ciervo
en dulce río.
Y vuelo y vuelo por las mañanas,
con los niños de la calle
con los alegres animales
con el te quiero de un poeta
Y el escalofrío ha dejado de
punzar mis espaldas.
Ahora me llegan las notas musicales
de mi nombre pronunciado por
el tuyo, tu voz sabe a campana de
vieja iglesia.

Fui otoño sin tus ojos,
sin tu cuerpo de mariposa.
Figúrate mis ojos dejándose secar al sol
rehusados por los cuervos de la tarde,
mirando siempre el magnetismo de la tierra,
a Dios cuidando de mi infierno.
Ahí me exhibía en el escaparate
de mi patio, de mi casa, de mi patria,
desnudo, colgado en la telaraña del neón,
ajusticiado por el desafío del nuevo día;
cegado por la complicidad de plañideras
viejas.
Ahora veo el meridiano placer de las sonrisas,
el pan servido.
Y degusto tu cuerpo palmo a palmo
descifrando tu hemisferio, eres
la modelo de mi apetito primitivo
el delirio acumulado en un perfume.

¡Ahora llego sin morir con la tinta
en el sepulcro!

Porque tu eres mi poesía:
de día, humana, de noche, divina…
 
Este otoño muere, pero resurge con fuerza la vida de nuevo en primavera...un poema como bien te ha dicho jose, cargado de muchos matices, para releer e ir sacándole su jugo a los versos....Hay mucha riqueza en estos versos, imagenes y metáforas que se visualizan y se palpan... se pasa de un estado caótico, tal vez, extremado en emociones y sentimientos internos,perdídos, a una nueva manera de sentir la vida, la existencia... Lenguaje cuidado, escenas y momentos que corren, como bien dices, transfigurandose.... dejas aquí, el perfume de la muerte y de la vida, de la soledad y la melancolía, pero también el saber que siempre detrás de todo, se puede encontrar un arco-iris.
No entiendo como quedó este poema en el olvido.... Merece ser leído.
Un saludo.
 

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