Dago
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoy me entere que la muerte entró en mí,
La verdad es que lo sospechaba,
aunque no lo había comprobado,
sentía su presencia cada mañana,
Me miraba en el espejo
esperando hallar en algún rictus la presencia de este ser,
pero ¿que bien que se escondía?
Vivía camuflándose en las risas de la mañana,
en la mirada apurada de un hombre confiado
o en el te vez tan bien de un amigo amado
Hoy me entere que la muerte entró en mí,
¿Qué como entró?
Como entra un puñal en una mañana soleada...sin esperarlo
Aunque tengo que reconocer
que muchas veces la espere y quizás muy
vagamente dentro de mí...la desee
Hoy me entere que la muerte entró en mí
No me lo dijo nadie, por que nadie debe decirlo.
Siempre odíe la soledad, y hoy me he dado
cuenta que ya no estoy solo,
tengo la compañía apropiada,
el amigo intimo, el hermano genuino,
el enemigo correcto.
La verdad es que lo sospechaba,
aunque no lo había comprobado,
sentía su presencia cada mañana,
Me miraba en el espejo
esperando hallar en algún rictus la presencia de este ser,
pero ¿que bien que se escondía?
Vivía camuflándose en las risas de la mañana,
en la mirada apurada de un hombre confiado
o en el te vez tan bien de un amigo amado
Hoy me entere que la muerte entró en mí,
¿Qué como entró?
Como entra un puñal en una mañana soleada...sin esperarlo
Aunque tengo que reconocer
que muchas veces la espere y quizás muy
vagamente dentro de mí...la desee
Hoy me entere que la muerte entró en mí
No me lo dijo nadie, por que nadie debe decirlo.
Siempre odíe la soledad, y hoy me he dado
cuenta que ya no estoy solo,
tengo la compañía apropiada,
el amigo intimo, el hermano genuino,
el enemigo correcto.
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