jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
llevo tanto tiempo muerto
que ya no recuerdo cuándo morí
ni cómo fue mi muerte
ni quién fui cuando tuve vida
y no estaba en este lugar
donde no hay otra cosa que muertos
una enorme y lóbrega extensión poblada
de muertos
millones de muertos hundidos hasta el
cuello en la muerte
esta nada silenciosa y oscura que nos
rodea y atrapa como niebla
un mar sordo y gris desprovisto de
horizonte
los muertos arrastrados de un lado a otro
por gélidas corrientes invisibles
cada uno circunscrito a su propia muerte
individual
cada muerto aislado en su propia roca
inexpugnable
su vacía y deshabitada y fría fortaleza
inexpugnable y llena de muerte
aquí ninguno conoce a nadie
y nadie recuerda nada
tu propia madre podría estar junto a ti y
ninguno reconocería al otro
o la mujer que amaste mientras estuviste
vivo
si acaso amaste alguna vez
si acaso fuiste amado
y te preguntaste entonces si después habría
una segunda oportunidad
un tiempo mejor
para terminar de saciar aquel cuerpo tuyo
lleno de deseos
ahora sabes la respuesta
y no hay nada que hacer
que ya no recuerdo cuándo morí
ni cómo fue mi muerte
ni quién fui cuando tuve vida
y no estaba en este lugar
donde no hay otra cosa que muertos
una enorme y lóbrega extensión poblada
de muertos
millones de muertos hundidos hasta el
cuello en la muerte
esta nada silenciosa y oscura que nos
rodea y atrapa como niebla
un mar sordo y gris desprovisto de
horizonte
los muertos arrastrados de un lado a otro
por gélidas corrientes invisibles
cada uno circunscrito a su propia muerte
individual
cada muerto aislado en su propia roca
inexpugnable
su vacía y deshabitada y fría fortaleza
inexpugnable y llena de muerte
aquí ninguno conoce a nadie
y nadie recuerda nada
tu propia madre podría estar junto a ti y
ninguno reconocería al otro
o la mujer que amaste mientras estuviste
vivo
si acaso amaste alguna vez
si acaso fuiste amado
y te preguntaste entonces si después habría
una segunda oportunidad
un tiempo mejor
para terminar de saciar aquel cuerpo tuyo
lleno de deseos
ahora sabes la respuesta
y no hay nada que hacer