jmacgar
Poeta veterano en el portal
La muerte
(silva)
Por el sendero tétrico, brumoso,
se acerca siempre cauta, sigilosa,
montada en corcel flaco y desgarbado,
-negro él, negra ella-
con su huesudo rostro blanquecino
y, en ristre, segadora tan lustrosa
que destella la luz esplendorosa
de la luna, cual cola de una estrella;
ella es la oscura dama de la muerte
haciendo su camino,
buscando a quien llegó por fin la hora
en que todo termina
dejando el cuerpo inerte;
¡es de cuidado Átropo, la moira!,
la que nos corta el hilo de la vida,
un instante que no tiene demora
cuando ella se avecina,
cuando no hay vuelta atrás por lo ya andado
porque ella siempre gana la partida,
ella, la terrorífica doncella,
la suprema y final degolladora.
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(silva)
Por el sendero tétrico, brumoso,
se acerca siempre cauta, sigilosa,
montada en corcel flaco y desgarbado,
-negro él, negra ella-
con su huesudo rostro blanquecino
y, en ristre, segadora tan lustrosa
que destella la luz esplendorosa
de la luna, cual cola de una estrella;
ella es la oscura dama de la muerte
haciendo su camino,
buscando a quien llegó por fin la hora
en que todo termina
dejando el cuerpo inerte;
¡es de cuidado Átropo, la moira!,
la que nos corta el hilo de la vida,
un instante que no tiene demora
cuando ella se avecina,
cuando no hay vuelta atrás por lo ya andado
porque ella siempre gana la partida,
ella, la terrorífica doncella,
la suprema y final degolladora.
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