Khar Asbeel
Poeta fiel al portal
La Muerte sueña que está sola,
en una angustia desgranada
sobre parcelas de sombras.
Sueña la Muerte que está sola
y llora sobre los huesos de Adán
y las petrificaciones calcinadas del Edén.
La Muerte busca a su amante
entre el enjambre sin confín de almas,
alguien tan solitario como ella misma.
La Muerte busca a su amante,
busca un amor eterno como la noche,
alguien que no sienta nauseas ante el infinito.
La Muerte camina en silencio,
en frías brumas, imperturbable,
con las siete plagas hirviendo a su paso.
La Muerte camina en silencio,
sobre cráneos de reyes y de dioses,
secando el resplandor de los ojos de Afrodita.
La Muerte ya no está sola,
en sus campos florecen mil rosas,
rosa de sangre encapsulada en cenizas.
La Muerte ya no está sola,
mis llamas alumbra su tálamo,
mis ósculos helados prenden en sus labios.
La Muerte no tiene prisas.
La Muerte te está esperando.
en una angustia desgranada
sobre parcelas de sombras.
Sueña la Muerte que está sola
y llora sobre los huesos de Adán
y las petrificaciones calcinadas del Edén.
La Muerte busca a su amante
entre el enjambre sin confín de almas,
alguien tan solitario como ella misma.
La Muerte busca a su amante,
busca un amor eterno como la noche,
alguien que no sienta nauseas ante el infinito.
La Muerte camina en silencio,
en frías brumas, imperturbable,
con las siete plagas hirviendo a su paso.
La Muerte camina en silencio,
sobre cráneos de reyes y de dioses,
secando el resplandor de los ojos de Afrodita.
La Muerte ya no está sola,
en sus campos florecen mil rosas,
rosa de sangre encapsulada en cenizas.
La Muerte ya no está sola,
mis llamas alumbra su tálamo,
mis ósculos helados prenden en sus labios.
La Muerte no tiene prisas.
La Muerte te está esperando.