La mujer ausente

Alvaro S de la B

Poeta recién llegado
El amor tuvo nombre, compuesto por simples letras y espacios, el significado lo dio su pronunciación tan simple y con tanto con filo. También tuvo un par de hermosos ojos, más hechos por la mirada que por su composición anatómica cuasi perfecta, así pues, tuvo sobre todo un par de preciosos e intocables pies, que solamente yo besé…

Ni la lengua literaria más compleja podría describir la forma de los demonios que ella hizo salir de mí, ni la matemática contemporánea podría contarlos, solo sé que sacó todos y cada uno de ellos, me desnudó el alma cual niño hambreado, débil y sin conciencia, me hizo conocerme y buscarme, fue un infarto, un choque hipovolémico, una desconexión total.

Ella era un lugar, no un algo ni un alguien. En ella vivía el infierno y el cielo propiamente separados, pero tan juntos que si mirabas tras sus labios podías ver “el todo” arder y nacer repetidamente, y es más que obvio que cuando conoces a una mujer como esa, dejas de creer en la realidad, dejas de creer en ti... dejas de creer en todo.

Es una mujer ante la que es difícil aceptar quien eres en realidad, una forma o una idea tal vez, un pensamiento o una sombra. Devora todo lo que eres y como el fuego lírico de otoño, también devora el oxígeno hasta hallarte tirado con nada más que una pizca de aliento, el suficiente para entre abrir los ojos y verla marcharse.
 
El amor tuvo nombre, compuesto por simples letras y espacios, el significado lo dio su pronunciación tan simple y con tanto con filo. También tuvo un par de hermosos ojos, más hechos por la mirada que por su composición anatómica cuasi perfecta, así pues, tuvo sobre todo un par de preciosos e intocables pies, que solamente yo besé…

Ni la lengua literaria más compleja podría describir la forma de los demonios que ella hizo salir de mí, ni la matemática contemporánea podría contarlos, solo sé que sacó todos y cada uno de ellos, me desnudó el alma cual niño hambreado, débil y sin conciencia, me hizo conocerme y buscarme, fue un infarto, un choque hipovolémico, una desconexión total.

Ella era un lugar, no un algo ni un alguien. En ella vivía el infierno y el cielo propiamente separados, pero tan juntos que si mirabas tras sus labios podías ver “el todo” arder y nacer repetidamente, y es más que obvio que cuando conoces a una mujer como esa, dejas de creer en la realidad, dejas de creer en ti... dejas de creer en todo.

Es una mujer ante la que es difícil aceptar quien eres en realidad, una forma o una idea tal vez, un pensamiento o una sombra. Devora todo lo que eres y como el fuego lírico de otoño, también devora el oxígeno hasta hallarte tirado con nada más que una pizca de aliento, el suficiente para entre abrir los ojos y verla marcharse.

Interesante prosa fugitiva por cuyo título pesa una doble condena. Hay amores que más parecen ciegas obsesiones y que sólo parecen estar destinados a absorber nuestra esencia para luego marcharse impávidamente. Saludos cordiales para ti Alvaro.
 
Muchas gracias, hace algo de tiempo que escribo, dato trivial, pero hace poco que publico, ahora me pregunto por qué no lo hice antes, pensando en encontrarme con egos acomplejados de grandeza y hasta insultos tal vez, resulta que me encuentro con comentarios como el tuyo que son un apoyo a la moral de un romántico como yo y como muchos por aquí, gracias una vez más Sergio.
 
Le he editado el título.
No se admiten títulos con meros signos (puntos suspensivos excesivos, asteriscos, espacios, mayúsculas…); en general sólo se admiten títulos de contenido literario, sin signos que no estén gramaticalmente justificados. Con ello tratamos que el ÍNDICE DE FOROS que es la tarjeta de presentación de Mundopoesia, los títulos no destaquen unos respecto de los otros por cuestiones ajenas a lo gramaticalmente correcto.
Favor de leer el sistema de infracciones publicado en todos los foros de Mundopoesía.
Tampoco se admiten títulos en otras lenguas salvo en el foro Torre de Babel.

Equipo de Moderación.
 
El amor tuvo nombre, compuesto por simples letras y espacios, el significado lo dio su pronunciación tan simple y con tanto con filo. También tuvo un par de hermosos ojos, más hechos por la mirada que por su composición anatómica cuasi perfecta, así pues, tuvo sobre todo un par de preciosos e intocables pies, que solamente yo besé…

Ni la lengua literaria más compleja podría describir la forma de los demonios que ella hizo salir de mí, ni la matemática contemporánea podría contarlos, solo sé que sacó todos y cada uno de ellos, me desnudó el alma cual niño hambreado, débil y sin conciencia, me hizo conocerme y buscarme, fue un infarto, un choque hipovolémico, una desconexión total.

Ella era un lugar, no un algo ni un alguien. En ella vivía el infierno y el cielo propiamente separados, pero tan juntos que si mirabas tras sus labios podías ver “el todo” arder y nacer repetidamente, y es más que obvio que cuando conoces a una mujer como esa, dejas de creer en la realidad, dejas de creer en ti... dejas de creer en todo.

Es una mujer ante la que es difícil aceptar quien eres en realidad, una forma o una idea tal vez, un pensamiento o una sombra. Devora todo lo que eres y como el fuego lírico de otoño, también devora el oxígeno hasta hallarte tirado con nada más que una pizca de aliento, el suficiente para entre abrir los ojos y verla marcharse.

Poderosa y destructiva puede ser la fuerza del deseo si no la acompaña el amor.

Saludos desde Madrid.
 
El amor tuvo nombre, compuesto por simples letras y espacios, el significado lo dio su pronunciación tan simple y con tanto con filo. También tuvo un par de hermosos ojos, más hechos por la mirada que por su composición anatómica cuasi perfecta, así pues, tuvo sobre todo un par de preciosos e intocables pies, que solamente yo besé…

Ni la lengua literaria más compleja podría describir la forma de los demonios que ella hizo salir de mí, ni la matemática contemporánea podría contarlos, solo sé que sacó todos y cada uno de ellos, me desnudó el alma cual niño hambreado, débil y sin conciencia, me hizo conocerme y buscarme, fue un infarto, un choque hipovolémico, una desconexión total.

Ella era un lugar, no un algo ni un alguien. En ella vivía el infierno y el cielo propiamente separados, pero tan juntos que si mirabas tras sus labios podías ver “el todo” arder y nacer repetidamente, y es más que obvio que cuando conoces a una mujer como esa, dejas de creer en la realidad, dejas de creer en ti... dejas de creer en todo.

Es una mujer ante la que es difícil aceptar quien eres en realidad, una forma o una idea tal vez, un pensamiento o una sombra. Devora todo lo que eres y como el fuego lírico de otoño, también devora el oxígeno hasta hallarte tirado con nada más que una pizca de aliento, el suficiente para entre abrir los ojos y verla marcharse.
Esa mujer que dejo secuelas, mezcla de instantes y verse
en el retorno del recuerdo de la perfeccion y de las realidades
pensadas.
bella obra para recordar que el amor debe ser razon.
saludos intensos de luzyabsenta
 
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