Sampedroperéz
Poeta recién llegado
“La mujer con penas en el corazón”
No reíros de una mujer caída, ni penas en el corazón.
Nadie sabe lo que la agobió, ni cuantas calamidades paso.
Ni cuantas calumnias soportó, en la vida, y los malos tratos,
Hasta que al finar cayó, no la valores por lo que fue,
Ni por lo que es, valorarla por el ser más bien hecho,
Y tolerante de esta tierra, se aferran con afán y virtud,
Y resiste el desprecio del hombre, y busca cobijó,
En la soledad de la noche, y lucha del vicio, y duro viento,
Con serena altitud,
Gotas de agua pendientes de una rama, que el viento,
Agita y hace estremecer el fruto que el cáliz de la flor derrama,
Pasando al caer por su linda cara,
Pero ni las gotas de agua, pueden deslumbrar.
La tan deseada agonía, del deseo de amar y ser amada,
Y como si de unas estrellas relucientes se tratará,
Recupera toda la pureza y el polvo, cristalina ante la luz brillar.
Dejar amar a la mujer caída, dejar que el polvo con el viento marche.
Y la caída de la noche llega, y la mujer recobra su nueva vida,
Con la luz y el amor que un día por un mal hombre la perdió
Y valora a la mujer por lo que es, no por lo que tú quieres que sea,
Yo escribo estas cuatro palabras porque soy hombre,
Si pero hombre soy y antes fui, niño y antes un bebé y de donde,
Naci del vientre de una mujer, y yo les doy las gracias,
A todas las mujeres. Por lo que fueron por lo que son y por lo que serán.
A la mujer no se les grita se les ama, y si no pueden caminar se les da la,
Mano para llevarlas halo más alto de universo ¿viva las mujeres ¿
No reíros de una mujer caída, ni penas en el corazón.
Nadie sabe lo que la agobió, ni cuantas calamidades paso.
Ni cuantas calumnias soportó, en la vida, y los malos tratos,
Hasta que al finar cayó, no la valores por lo que fue,
Ni por lo que es, valorarla por el ser más bien hecho,
Y tolerante de esta tierra, se aferran con afán y virtud,
Y resiste el desprecio del hombre, y busca cobijó,
En la soledad de la noche, y lucha del vicio, y duro viento,
Con serena altitud,
Gotas de agua pendientes de una rama, que el viento,
Agita y hace estremecer el fruto que el cáliz de la flor derrama,
Pasando al caer por su linda cara,
Pero ni las gotas de agua, pueden deslumbrar.
La tan deseada agonía, del deseo de amar y ser amada,
Y como si de unas estrellas relucientes se tratará,
Recupera toda la pureza y el polvo, cristalina ante la luz brillar.
Dejar amar a la mujer caída, dejar que el polvo con el viento marche.
Y la caída de la noche llega, y la mujer recobra su nueva vida,
Con la luz y el amor que un día por un mal hombre la perdió
Y valora a la mujer por lo que es, no por lo que tú quieres que sea,
Yo escribo estas cuatro palabras porque soy hombre,
Si pero hombre soy y antes fui, niño y antes un bebé y de donde,
Naci del vientre de una mujer, y yo les doy las gracias,
A todas las mujeres. Por lo que fueron por lo que son y por lo que serán.
A la mujer no se les grita se les ama, y si no pueden caminar se les da la,
Mano para llevarlas halo más alto de universo ¿viva las mujeres ¿