La Sexorcisto
Lluna V. L.
Día a día engañando al sueño
la vida se anochece,
las sensaciones confusas
se eternizan en extrañas repeticiones.
Los golpes llegan a la puerta
del límite de mi vida,
dónde batallo por ser
si es que puedo ser.
Aire incendiado portan los pensamientos
arremolinados en palabras casi cubiertas
por el polvo de tantos caminos
perdidos, olvidados, sin reencuentro.
Me siento frágil como mujer de cristal
quebradiza en el azar vital,
yerma en la soledad propia
susurrada hacia el agujero de la deshonestidad.
la vida se anochece,
las sensaciones confusas
se eternizan en extrañas repeticiones.
Los golpes llegan a la puerta
del límite de mi vida,
dónde batallo por ser
si es que puedo ser.
Aire incendiado portan los pensamientos
arremolinados en palabras casi cubiertas
por el polvo de tantos caminos
perdidos, olvidados, sin reencuentro.
Me siento frágil como mujer de cristal
quebradiza en el azar vital,
yerma en la soledad propia
susurrada hacia el agujero de la deshonestidad.