dulcinista
Poeta veterano en el Portal
Anoche tuve un sueño
que era bastante raro
pero la mente es libre
y soñar nunca es malo.
Yo en mi cama vestido
abiertos los muslos en cruz
pasó a mi lado una mujer,
entre sus muslos una luz.
Hablaba para ella sola
pero yo nada oía;
totalmente desnuda
su boca me sonreía.
Me acariciaba el cuerpo
con una gran suavidad;
el placer que yo sentía
hoy lo vuelvo a recordar.
Me miraba con deseo
mientras rompía mi ropa
y hasta con sus dientes
mordió mi camisa rota.
Sus turgentes pechos
quemaban como un fuego:
de ellos dulce miel caía
mientras seguía su juego.
Sobre mi torso sus manos
me daban mucho placer;
sobre mis labios sus pechos
derramaban dulce miel.
Extasiada en mi cruz
sus ardientes labios posó
y sorbió el dulce néctar
que brotaba de mi flor.
La claridad del día
fue lo que me despertó.
Miel blanca sobre las sábanas
al deslumbrarme el sol.
Eladio Parreño Elías
17-Abril-2012
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