wilson yupanqui
Poeta asiduo al portal
La mujer que amo.
La mujer que amo tiene algo de ángel
algo de sabio, algo de mártir;
ríe aunque por dentro la tristeza la desgarre
y llora con la más mínima euforia.
La mujer que amo es mi compañera
mi protectora en las horas mas hostiles,
sabe curar con ternura mis angustias
y me regala sin pedir nada a cambio, una caricia.
La mujer que amo es la madre de mis hijos
la bendición que puso Dios en mi camino.
Mas, cuando los años
los cabellos de blanco hayan pintado,
con amor y tomados de la mano
sentados frente al mar, como lo hacíamos antaño,
los hijos ya crecidos y todos realizados;
mirándole a los ojos le daré las gracias
a la mujer que Dios me lo entregó en los brazos
y que me ama como nadie
y a quién yo tanto amo.
La mujer que amo tiene algo de ángel
algo de sabio, algo de mártir;
ríe aunque por dentro la tristeza la desgarre
y llora con la más mínima euforia.
La mujer que amo es mi compañera
mi protectora en las horas mas hostiles,
sabe curar con ternura mis angustias
y me regala sin pedir nada a cambio, una caricia.
La mujer que amo es la madre de mis hijos
la bendición que puso Dios en mi camino.
Mas, cuando los años
los cabellos de blanco hayan pintado,
con amor y tomados de la mano
sentados frente al mar, como lo hacíamos antaño,
los hijos ya crecidos y todos realizados;
mirándole a los ojos le daré las gracias
a la mujer que Dios me lo entregó en los brazos
y que me ama como nadie
y a quién yo tanto amo.
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