Elisalle
Poetisa
No es doncella ni tiene la cara bella.
Tiene cuencas vacías
desde que un duendecillo
hizo perder brillo matando ilusión.
Tiene en los cabellos opacas diademas
y un tanto de luna por llenar;
revuelven sus venas lo araucano que lleva;
hay fuerza en la voz y timidez en el alma
que no se nota,
que nadie robe su calma
para ser burlada otra vez.
La mujer que habla contigo tiene ombligo caído
por tantos caminos seguidos
y por los hijos paridos.
Nunca se enamoró…
Si se enamoró, pensó, soñó y creyó
que alguien las hormonas revolucionaba
y en esquina mal doblada,
el palabrero de verbo ligero
la convenció que era amor lo que daba.
Despidió primavera, todo un verano
y nunca más lo vio
Ella recuerda y no calla,
es importante el amor,
se respeta y bendice, aunque no sea más.
Esta mujer
en horas de tedio te miró,
te llamó por tu nombre sin esperar respuesta
pero esta llegó.
Hoy estás aquí, hablándole,
haciendo renacer con versos de ilusión,
a ella que no es blanca flor.
Si pensaste en nívea rosa,
no vuelvas para estar.
Abre su corazón y muestra razón;
no engaña a varón como vos,
la verdad es delantera,
la mentira entierra
para estar liviana como algodón.
Con defectos, virtudes y mucha decisión,
has de saber que la mujer que habla contigo,
soy yo.
MargaritaTiene cuencas vacías
desde que un duendecillo
hizo perder brillo matando ilusión.
Tiene en los cabellos opacas diademas
y un tanto de luna por llenar;
revuelven sus venas lo araucano que lleva;
hay fuerza en la voz y timidez en el alma
que no se nota,
que nadie robe su calma
para ser burlada otra vez.
La mujer que habla contigo tiene ombligo caído
por tantos caminos seguidos
y por los hijos paridos.
Nunca se enamoró…
Si se enamoró, pensó, soñó y creyó
que alguien las hormonas revolucionaba
y en esquina mal doblada,
el palabrero de verbo ligero
la convenció que era amor lo que daba.
Despidió primavera, todo un verano
y nunca más lo vio
Ella recuerda y no calla,
es importante el amor,
se respeta y bendice, aunque no sea más.
Esta mujer
en horas de tedio te miró,
te llamó por tu nombre sin esperar respuesta
pero esta llegó.
Hoy estás aquí, hablándole,
haciendo renacer con versos de ilusión,
a ella que no es blanca flor.
Si pensaste en nívea rosa,
no vuelvas para estar.
Abre su corazón y muestra razón;
no engaña a varón como vos,
la verdad es delantera,
la mentira entierra
para estar liviana como algodón.
Con defectos, virtudes y mucha decisión,
has de saber que la mujer que habla contigo,
soy yo.
01/03/2013
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Prohibida su reproducción parcial
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