Sergio66
Maniatico Textual, cazador de atardeceres
Sin besos, sin palabras, anonadado por la angustia del presente, hebetado de miedo por la soledad inevitable, de la cólera a la furia, de la tristeza hasta las lágrimas, vencido por algo invisible, escribo
Sergio (el silencio cae en mi como una montaña, con el alma y la razón viviendo regiones opuestas, una bañada de extraños soles, la otra vagando en mares de sueños, inquietud sorda que ante el horror de la decadencia inevitable, delirando entre estas rimas impuras)
LA MUJER QUE HE CREADO (penúltima oda del poeta enloquecido)
Cierro los ojos para encontrarte aquí
entre la figuración de arboles y piedras
sometidos al dominio de las hiedras
prisionero del imperio que hago en ti
Pinto celajes en toda la escala tintórea
con brillos de oropel, tus ojos engalano
y te voy creando con este afán pagano
porque raudamente, entres en mi historia
Al cóndor indómito robole una pluma
y perlas rosadas te pinto en la mirada,
de frágiles lagrimas, tu cabellera alada
tu cetro y corona, de la blanca espuma
Te invento de a poco y lleno mi espacio
bajo este letargo de lámparas suspendidas,
ante mis ojos, veo las galas desprendidas
del ópalo nativo, del esplendido topacio
De cúpulas solares, robo tu conciencia
de las nubes claras, sus zafiros de luna
y hago que tu pecho de ellos sea cuna
evocando oráculos, créo tu apariencia
Así musitando un horóscopo escondido
del tórrido escorpión, forjo tus pasiones
y de los jilgueros, hurto sus canciones
y te invento una voz, de cálido sonido
Repitiendo tu imagen hasta la locura
con raíces silvestres, concebí tu aroma
ese que desde tu piel, imagino asoma
conquistando lenta esta noche oscura
Y contemplo a la mujer que he creado,
mas no sé,, si este ideal torne a la vida,
porque el sueño del que fuiste concebida
es fantasía que mi ansia ha engendrado.
Cierro los ojos para encontrarte aquí
entre la figuración de arboles y piedras
sometidos al dominio de las hiedras
prisionero del imperio que hago en ti
Pinto celajes en toda la escala tintórea
con brillos de oropel, tus ojos engalano
y te voy creando con este afán pagano
porque raudamente, entres en mi historia
Al cóndor indómito robole una pluma
y perlas rosadas te pinto en la mirada,
de frágiles lagrimas, tu cabellera alada
tu cetro y corona, de la blanca espuma
Te invento de a poco y lleno mi espacio
bajo este letargo de lámparas suspendidas,
ante mis ojos, veo las galas desprendidas
del ópalo nativo, del esplendido topacio
De cúpulas solares, robo tu conciencia
de las nubes claras, sus zafiros de luna
y hago que tu pecho de ellos sea cuna
evocando oráculos, créo tu apariencia
Así musitando un horóscopo escondido
del tórrido escorpión, forjo tus pasiones
y de los jilgueros, hurto sus canciones
y te invento una voz, de cálido sonido
Repitiendo tu imagen hasta la locura
con raíces silvestres, concebí tu aroma
ese que desde tu piel, imagino asoma
conquistando lenta esta noche oscura
Y contemplo a la mujer que he creado,
mas no sé,, si este ideal torne a la vida,
porque el sueño del que fuiste concebida
es fantasía que mi ansia ha engendrado.
Sergio (el silencio cae en mi como una montaña, con el alma y la razón viviendo regiones opuestas, una bañada de extraños soles, la otra vagando en mares de sueños, inquietud sorda que ante el horror de la decadencia inevitable, delirando entre estas rimas impuras)