manuel flores pinzon
Poeta fiel al portal
Y es que la mujer es una constelación propia,
un punto de ebullición muy alto,
es el viento entre los árboles de un bosque,
es el nombre en la costilla de los libros de poesía,
una verdadera bala muy veloz y ágil,
es una cama y una noche para pensar por horas,
es un tratado sobre estética y equilibrio de la raza humana masculina,
el fulgor del fuego,
la vida del agua,
el informe de las flores en primavera,
el cenit y el nadir,
una pluma y un pincel,
la salvación más que terrenal,
algo más parecido a una entidad celestial,
o una oración muy palpable,
es una guitarra que cuelga en la pared,
una orquesta entera,
o una canción en la voz,
es música, ¡¡¡es música!!!,
por eso vengo de su centro a su inentendible circunscripción etérea,
plegadiza y muy anestésica,
por eso no necesitaba ver hacia arriba para ver el cielo,
creo en la mujer y en mí,
en su inestabilidad que parece lápida y que a veces mata,
en todo lo que no logro entender,
porque se puede creer en algo aunque nada esté a favor,
con un fervor casi de ciego, sin pies ni manos,
porque se puede morir creyendo sin nunca haber encontrado nada,
y sin nunca haber cambiado nada.
un punto de ebullición muy alto,
es el viento entre los árboles de un bosque,
es el nombre en la costilla de los libros de poesía,
una verdadera bala muy veloz y ágil,
es una cama y una noche para pensar por horas,
es un tratado sobre estética y equilibrio de la raza humana masculina,
el fulgor del fuego,
la vida del agua,
el informe de las flores en primavera,
el cenit y el nadir,
una pluma y un pincel,
la salvación más que terrenal,
algo más parecido a una entidad celestial,
o una oración muy palpable,
es una guitarra que cuelga en la pared,
una orquesta entera,
o una canción en la voz,
es música, ¡¡¡es música!!!,
por eso vengo de su centro a su inentendible circunscripción etérea,
plegadiza y muy anestésica,
por eso no necesitaba ver hacia arriba para ver el cielo,
creo en la mujer y en mí,
en su inestabilidad que parece lápida y que a veces mata,
en todo lo que no logro entender,
porque se puede creer en algo aunque nada esté a favor,
con un fervor casi de ciego, sin pies ni manos,
porque se puede morir creyendo sin nunca haber encontrado nada,
y sin nunca haber cambiado nada.
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