isaac newton
Poeta que considera el portal su segunda casa
Nombra aquella pieza del aroma
pues tuya ha caído con las fauces
de una montaña, pretendida en vano
por vestimenta azucenas de la luz.
Compro el veneno que en la silla
haz dejado, en tinieblas de osos
dolorosos; pretendida por la mujer
en los vasos de sangre y sangre.
Es sigilosa la muerte del problema
qué partido por fiebres próximas
han quitado el oro de tu vida, pues
en manos de los dioses se ve la luz.
Si hay otra locura en tus moradas
hazme el rico y no el pobre, antepasado
de flores tan benditas en las manos de otro
ruiseñor, un arma que no multiplique.
Y si el aroma parte en dos el útero
de tan minucioso elixir, pausa la ética
o la misericordia vista desde el centro
de la tierra en la cena de la muerte.
pues tuya ha caído con las fauces
de una montaña, pretendida en vano
por vestimenta azucenas de la luz.
Compro el veneno que en la silla
haz dejado, en tinieblas de osos
dolorosos; pretendida por la mujer
en los vasos de sangre y sangre.
Es sigilosa la muerte del problema
qué partido por fiebres próximas
han quitado el oro de tu vida, pues
en manos de los dioses se ve la luz.
Si hay otra locura en tus moradas
hazme el rico y no el pobre, antepasado
de flores tan benditas en las manos de otro
ruiseñor, un arma que no multiplique.
Y si el aroma parte en dos el útero
de tan minucioso elixir, pausa la ética
o la misericordia vista desde el centro
de la tierra en la cena de la muerte.