Samuel17993
Poeta que considera el portal su segunda casa
Aquí va una reflexión con un cierto toque experimental.
Una de mis grandes amores, la Música. Con ella disfruto de gran manera. No hay cosa que no ame tanto como la Música, a parte de la Literatura o la Historia, por ejemplo. En la Montaña Mágica uno de los compañeros del protagonista, un italiano muy latino e ilustrado (aunque masón ), hablaba de ésta como una droga. En Un Mundo Feliz el soma, una droga, combinada con música blues, jazz y lo que, muy probablemente, hoy nos recordaría a la música tecno, era usada como un atontador o algo por el estilo. La Religión también la ha usado y la sigue usando. Tanto en el segundo caso como en el tercero hay una especie de sentimiento de Catarsis; en el primero no se habla directamente de eso, pero podría sobrentenderse. Y es que el Teatro usa habitualmente música, al igual que el Cine. Los libros no pueden, por lógica, utilizar música; pero, en cambio, Murakami cita grupos de música y Zafón recomienda ciertas canciones para leer sus libros. Yo leí mucho los libros de Zafón con mucha ayuda (aunque no se hace falta para leerlos, pues se leen solos ) del disco de Ñ del 2008, donde reunía una gran retahíla de buenos cantantes. Hoy por hoy sigo escuchándolo: me recuerda a los libros de Zafón, y cuando leo a Zafón, me parece que oigo las canciones del disco.
He de decir que la mayoría de mi tiempo lo dedico escuchando música y leyendo; y muchas veces, las dos cosas a la vez. Son de mis intereses favoritos. Quizás por detrás estén caminar, viajar Una de las cosas que consigo escuchando música es que me concentro; a veces no, pero casi siempre. La gente se suele distraer, principalmente y porque me ha pasado a mí, por cantar las letras. Yo para concentrarme me olvido de la letra y me dejo llevar por los acordes; y el ritmo y el aislamiento consiguen que las letras de mi libro sean las únicas existentes junto a la música, aunque ésta en un segundo plano, como los cantos de unos pájaros en medio de una hermosa puesta de sol.
Así también es como consigo centrar mis pensamientos sobre algo; si deseo pensar, escucho música. Posiblemente no me haya influenciado mucho en mis escritos; lo que sí ha hecho es asociar sentimientos con canciones. Cuando siento algo, hay una canción en mi corazón.
¿Tendrá razón la Montaña Mágica o Un Mundo Feliz? ¿Hay algo hipnótico en la música? Probablemente esto que me pasa o la técnica que usó para leer concentrado o para pensar es muy parecido a Un Mundo Feliz, aunque usado para mi interés. En éste caso la música era parte del barbitúrico con el que enganchar a los habitantes de aquel mundo distópico. Yo no lo veo así; pero cuando escucho la música dance (de hoy sobre todo) es como oír una voz que simplemente anima a que se baile, de manera similar al desenfreno de la Bacanales romanas, y pienso en el soma y en Un Mundo Feliz. No es raro que los sátiros fueran seres que enamoraban tocando sus aulos (flautas): todo ello rodeado de un aura de sexualidad desmedida no nos engañemos. La música dance y la fiesta representan después de tantos años pasado de la época grecolatina lo mismo. La cosa cambia, pues, si la catarsis antes era para dirigir o engañar: aquí vale como instrumento para sacar los instintos y los sentimientos; no es tanto dirigir, como sacar eso: sentimientos e instintos. Yo no veo belleza en la música dance; la de hace años, quizás por antigüedad, y ya que ésta siempre parece dar ciento valor por lo menos en mí , parecían tener un significado. Ahora usan muy pocos mensajes con gran trascendía y sólo sirven para su objetivo principal, que no quiero decir cuál es Los faunos, en cambio, eran los amos del encanto, de enamorar musicalmente a las musas. A pesar de ello, los dos tienen un objetivo parecido en eso de encantar, pero uno intenta simplemente dar el ritmo de Fiesta; y los faunos quieren que ellas, las musas, que son la inspiración, se enamoren de ellos.
Hay un grupo que me recuerda a esas ideas de faunos o incluso de catarsis síquico-religiosa. Lo escuché gracias a mi afición a la serie de Cómo conocí a Vuestra Madre, y me ha conseguido enamorar (sobre todo su disco Ceremonials). Ésta apareció en un episodio que consideré de cierta Catarsis. ¿Es casual que sonará esta canción? Creo que no. La Música influye muchísmo: por ejemplo, una de mis películas favoritas, Blade Runner, tiene probablemente una de las mejores bandas sonoras del Cine, con un Vangelis sobresaliente. Ese grupo que estoy mencionando es Florance and Machine. Al principio solo había escuchado la canción de tal episodio, pero esta semana he descubierto su obra musical y, junto al nuevo disco de M-clan (otro de mis favoritos), no he podido quitármelos de encima. Tanto uno como el otro poseen una gran confluencia sincrética; lo que me recuerda a Oasis. Estos, otro gran favorito hasta no poder estar un solo día sin escucharlo (bueno, exagero), poseen un gran poder hipnótico: el ritmo parece querer que yo lo continúe o siga. Hay un algo religioso; hay algo vital y misterioso.
Y ahora, escuchando Florence and Machine, me pregunto: ¿De verdad la Música no tendrá un poder de control? Pero no de control como el que hemos conocido hasta ahora; sino un poder para dejar llevarnos por los sentimientos que nos provocan éstas. No es algo como el poder de la hipnosis en la que somos simples marionetas de quien nos dirige. Esto es algo más como dejar llevar nuestro ser más interior, nuestros recuerdos, nuestras ideas, al compas de la son. Es más complejo que una simple marioneta.
Cuando el nuevo disco de M-Clan, en una de sus canciones, me decía que buscáramos nuestra voz en el S.XXI, ¿no influirá en que yo intente hacer eso, en que afloren sentimiento para crear mi propio ser? ¿Entonces hay control de la mente o no? Pienso que no es así del todo. Nos ayuda a derivar sobre tal cosa; pero la Música siempre ha tenido, como los libros, algo más quid pro quo. La Música siempre ha hecho falta de un intérprete, como en el libro. La imagen tiene un aspecto de realidad inherente, por el cual el Teatro o el Cine lo hayan usado para conducir la fuerza del sentimiento que crea la canción con el que está en las imágenes. En cambio, la Música por sí misma necesita quien rellene los huecos de realidad. La Música como la Poesía, por lo que están intrínsecamente relacionadas, se basan en otros lenguajes Por sí mismos no podrían conducir a ninguna idea, pero al rellanarse de letras, sí. Claro que a todos no les afecta igual: todo está relacionada con el oyente, que rellena y relaciona la música con su vida, y así llega a la Catarsis.
En tan poco tiempo, uno pocos minutos, una voz, unos instrumentos; con poca letra, con repeticiones del estribillo; con tanta fuerza, con tanta conexión, pueden influir de una manera sorprendente en un ser. Liberan y, también, controlan, irónicamente. Liberan porque conectan tu ser con otro ser, de la misma manera que la empatía; pero como hace la Oratoria, puede servirse de instrumento de control. No siempre, pero puede, y ha sido usado para tal cosa.
La Música, como esas frecuencias de cualquier canción, representan los ríos que se mueven; siempre siendo otras aguas, como dijo Heráclito, pero que continúan de la misma forma que lo hicieron las aguas siempre. Y en medio, observando, el hombre con algo llamado Razón, sin saber bien qué es ese misterio que recorre las aguas de la vida. La Música lleva esas aguas con sus acordes: El Misterio, el Misterio de la Vida. ¿MúsicaEnergía?
La Música
Una de mis grandes amores, la Música. Con ella disfruto de gran manera. No hay cosa que no ame tanto como la Música, a parte de la Literatura o la Historia, por ejemplo. En la Montaña Mágica uno de los compañeros del protagonista, un italiano muy latino e ilustrado (aunque masón ), hablaba de ésta como una droga. En Un Mundo Feliz el soma, una droga, combinada con música blues, jazz y lo que, muy probablemente, hoy nos recordaría a la música tecno, era usada como un atontador o algo por el estilo. La Religión también la ha usado y la sigue usando. Tanto en el segundo caso como en el tercero hay una especie de sentimiento de Catarsis; en el primero no se habla directamente de eso, pero podría sobrentenderse. Y es que el Teatro usa habitualmente música, al igual que el Cine. Los libros no pueden, por lógica, utilizar música; pero, en cambio, Murakami cita grupos de música y Zafón recomienda ciertas canciones para leer sus libros. Yo leí mucho los libros de Zafón con mucha ayuda (aunque no se hace falta para leerlos, pues se leen solos ) del disco de Ñ del 2008, donde reunía una gran retahíla de buenos cantantes. Hoy por hoy sigo escuchándolo: me recuerda a los libros de Zafón, y cuando leo a Zafón, me parece que oigo las canciones del disco.
He de decir que la mayoría de mi tiempo lo dedico escuchando música y leyendo; y muchas veces, las dos cosas a la vez. Son de mis intereses favoritos. Quizás por detrás estén caminar, viajar Una de las cosas que consigo escuchando música es que me concentro; a veces no, pero casi siempre. La gente se suele distraer, principalmente y porque me ha pasado a mí, por cantar las letras. Yo para concentrarme me olvido de la letra y me dejo llevar por los acordes; y el ritmo y el aislamiento consiguen que las letras de mi libro sean las únicas existentes junto a la música, aunque ésta en un segundo plano, como los cantos de unos pájaros en medio de una hermosa puesta de sol.
Así también es como consigo centrar mis pensamientos sobre algo; si deseo pensar, escucho música. Posiblemente no me haya influenciado mucho en mis escritos; lo que sí ha hecho es asociar sentimientos con canciones. Cuando siento algo, hay una canción en mi corazón.
¿Tendrá razón la Montaña Mágica o Un Mundo Feliz? ¿Hay algo hipnótico en la música? Probablemente esto que me pasa o la técnica que usó para leer concentrado o para pensar es muy parecido a Un Mundo Feliz, aunque usado para mi interés. En éste caso la música era parte del barbitúrico con el que enganchar a los habitantes de aquel mundo distópico. Yo no lo veo así; pero cuando escucho la música dance (de hoy sobre todo) es como oír una voz que simplemente anima a que se baile, de manera similar al desenfreno de la Bacanales romanas, y pienso en el soma y en Un Mundo Feliz. No es raro que los sátiros fueran seres que enamoraban tocando sus aulos (flautas): todo ello rodeado de un aura de sexualidad desmedida no nos engañemos. La música dance y la fiesta representan después de tantos años pasado de la época grecolatina lo mismo. La cosa cambia, pues, si la catarsis antes era para dirigir o engañar: aquí vale como instrumento para sacar los instintos y los sentimientos; no es tanto dirigir, como sacar eso: sentimientos e instintos. Yo no veo belleza en la música dance; la de hace años, quizás por antigüedad, y ya que ésta siempre parece dar ciento valor por lo menos en mí , parecían tener un significado. Ahora usan muy pocos mensajes con gran trascendía y sólo sirven para su objetivo principal, que no quiero decir cuál es Los faunos, en cambio, eran los amos del encanto, de enamorar musicalmente a las musas. A pesar de ello, los dos tienen un objetivo parecido en eso de encantar, pero uno intenta simplemente dar el ritmo de Fiesta; y los faunos quieren que ellas, las musas, que son la inspiración, se enamoren de ellos.
Hay un grupo que me recuerda a esas ideas de faunos o incluso de catarsis síquico-religiosa. Lo escuché gracias a mi afición a la serie de Cómo conocí a Vuestra Madre, y me ha conseguido enamorar (sobre todo su disco Ceremonials). Ésta apareció en un episodio que consideré de cierta Catarsis. ¿Es casual que sonará esta canción? Creo que no. La Música influye muchísmo: por ejemplo, una de mis películas favoritas, Blade Runner, tiene probablemente una de las mejores bandas sonoras del Cine, con un Vangelis sobresaliente. Ese grupo que estoy mencionando es Florance and Machine. Al principio solo había escuchado la canción de tal episodio, pero esta semana he descubierto su obra musical y, junto al nuevo disco de M-clan (otro de mis favoritos), no he podido quitármelos de encima. Tanto uno como el otro poseen una gran confluencia sincrética; lo que me recuerda a Oasis. Estos, otro gran favorito hasta no poder estar un solo día sin escucharlo (bueno, exagero), poseen un gran poder hipnótico: el ritmo parece querer que yo lo continúe o siga. Hay un algo religioso; hay algo vital y misterioso.
Y ahora, escuchando Florence and Machine, me pregunto: ¿De verdad la Música no tendrá un poder de control? Pero no de control como el que hemos conocido hasta ahora; sino un poder para dejar llevarnos por los sentimientos que nos provocan éstas. No es algo como el poder de la hipnosis en la que somos simples marionetas de quien nos dirige. Esto es algo más como dejar llevar nuestro ser más interior, nuestros recuerdos, nuestras ideas, al compas de la son. Es más complejo que una simple marioneta.
Cuando el nuevo disco de M-Clan, en una de sus canciones, me decía que buscáramos nuestra voz en el S.XXI, ¿no influirá en que yo intente hacer eso, en que afloren sentimiento para crear mi propio ser? ¿Entonces hay control de la mente o no? Pienso que no es así del todo. Nos ayuda a derivar sobre tal cosa; pero la Música siempre ha tenido, como los libros, algo más quid pro quo. La Música siempre ha hecho falta de un intérprete, como en el libro. La imagen tiene un aspecto de realidad inherente, por el cual el Teatro o el Cine lo hayan usado para conducir la fuerza del sentimiento que crea la canción con el que está en las imágenes. En cambio, la Música por sí misma necesita quien rellene los huecos de realidad. La Música como la Poesía, por lo que están intrínsecamente relacionadas, se basan en otros lenguajes Por sí mismos no podrían conducir a ninguna idea, pero al rellanarse de letras, sí. Claro que a todos no les afecta igual: todo está relacionada con el oyente, que rellena y relaciona la música con su vida, y así llega a la Catarsis.
En tan poco tiempo, uno pocos minutos, una voz, unos instrumentos; con poca letra, con repeticiones del estribillo; con tanta fuerza, con tanta conexión, pueden influir de una manera sorprendente en un ser. Liberan y, también, controlan, irónicamente. Liberan porque conectan tu ser con otro ser, de la misma manera que la empatía; pero como hace la Oratoria, puede servirse de instrumento de control. No siempre, pero puede, y ha sido usado para tal cosa.
La Música, como esas frecuencias de cualquier canción, representan los ríos que se mueven; siempre siendo otras aguas, como dijo Heráclito, pero que continúan de la misma forma que lo hicieron las aguas siempre. Y en medio, observando, el hombre con algo llamado Razón, sin saber bien qué es ese misterio que recorre las aguas de la vida. La Música lleva esas aguas con sus acordes: El Misterio, el Misterio de la Vida. ¿MúsicaEnergía?
Por Samuel Benito de la Fuente