BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Por aquí no entran
sonidos atroces, melodías
discursivas, mentiras apáticas.
Ni sombras ni líquenes ni fórmulas
de ambiguas cortesías.
Quizás ese sonido infinito
de las notas escuchadas sin recelo.
Esto, sí. Esas espumas veneradas,
por tu exilio congregado, estallan
como estigmas o destellos, en mitad
de tus oídos. Y son para ti.
©
sonidos atroces, melodías
discursivas, mentiras apáticas.
Ni sombras ni líquenes ni fórmulas
de ambiguas cortesías.
Quizás ese sonido infinito
de las notas escuchadas sin recelo.
Esto, sí. Esas espumas veneradas,
por tu exilio congregado, estallan
como estigmas o destellos, en mitad
de tus oídos. Y son para ti.
©